El mito recorría las calles del barrio. Hay un hombre que anda en bicicleta que se para a mirar los partidos de baby fútbol y después habla con los botijas para llevarlos a Danubio. Con el paso del tiempo el señor de la bicicleta pasó a tener nombre propio: Miguel “Cholo” Trueba. Y así se transformó en uno de los principales captadores de niños del país. La fábrica funcionaba a la perfección. Danubio era una máquina de generar jugadores de exportación. Trueba llegó al club junto a un histórico ex futbolista como Rafael Perrone. Juntos formaron una de las duplas que arrasó en las formativas. Firmaron un acuerdo a través del cual percibían el 4% de cada uno de los pases de los jugadores que habían arrimado. Fue el principio del fin…
Interna en llamas
Los captadores peleados, dirigentes que denuncian dolo en las divisiones formativas, Del Campo y Espert que no dan el paso para comandar el barco y el fútbol de JR en picada que crispó los ánimos de la gente