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Los inversionistas extranjeros -pero también los nacionales- huyeron en agosto de los papeles estadounidenses, tomando distancia de ellos ante el agravamiento de la tensión que prevalece en el mercado de crédito.

Tras haber registrado tres fuertes superávits por lo menos hasta junio, la demanda de papeles estadounidenses cayó por primera vez desde la crisis de setiembre de 1998, causada por la quiebra del fondo Long Term Capital Management (LTCM).

En agosto, casi todas las categorías de títulos mostraron un saldo negativo: -2.600 millones de dólares para los bonos del Tesoro, -40.600 millones de dólares para las acciones de empresas, -1.200 millones de dólares para las obligaciones.

Para ellos, es muy probable que las próximas cifras de la balanza de capitales, correspondientes a setiembre, marquen una cierta inversión de la tendencia, habida cuenta de la normalización de algunos mercados financieros.

"Es una advertencia", estimó Brian Bethune sobre el informe."La alteración constante de la calidad del crédito de los títulos vinculados a préstamos hipotecarios lleva consigo el peligro de graves perturbaciones en los mercados financieros", estimó.

"Este informe ilustra sobre la vulnerabilidad de la economía estadounidense, que tiene necesidad de exportar unos 60.000 millones de dólares en activos financieros todos los meses para financiar su déficit comercial", señala la Societe Generale.

(AFP)

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