Isabel Allende rompió el silencio
La escritora justificó que "no se regocija con la muerte de nadie", pero lamentó que "Pinochet muriera con toda impunidad, sin haber pagado por sus crímenes"
La escritora chilena Isabel Allende rompió el silencio que se impuso tras la muerte del dictador Augusto Pinochet en diciembre de 2006, porque no se "regocija con la muerte de otro, aunque sea un enemigo", pero lamentó que falleciera con "toda impunidad".
"No soy el tipo de persona que se regocija con la muerte de otro, aunque sea un enemigo. Pienso que Pinochet tiene familia, hijos y nietos que lo admiran y lo quieren y no me corresponde salir en los periódicos hablando contra el difunto cuando lo están velando", apuntó en un comentario por correo electrónico.
Aunque en ese momento afinaba su obra "La suma de los días", una recopilación de episodios familiares -también reflexiones sociales-, que le cuenta a su hija fallecida hace casi 15 años, Paula, Allende aclaró que la muerte de Pinochet no está en el libro.
Pero tal como lo ha mencionado en "Mi País Inventado", entre otros libros, añora un país al que en alguna ocasión definió de "mojigato", y que le extraña que tenga hoy como presidenta a una madre soltera y agnóstica.
"Sin embargo, Chile es un país muy conservador en lo social y la Iglesia Católica ejerce una gran influencia. El que Michelle Bachelet sea socialista no es extraño, mucho más es que sea madre soltera y agnóstica", opinó.
(AFP)