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Las autoridades de Israel sopesan una intensificación de su campaña militar en Gaza a raíz de la supuesta captura de un soldado israelí por milicias palestinas durante un alto el fuego humanitario que rigió ayer pero que ambas partes se acusaron de haber violado.

El gabinete de seguridad israelí se reunió ayer de tarde en Tel Aviv para analizar las repercusiones de la caída en manos enemigas del soldado, entre ellas, si redefine la operación y se incluyen nuevos objetivos, o si por el contrario se entiende como una consecuencia inevitable del conflicto armado y sigue adelante la misión centrada en destruir la capacidad ofensiva de Hamas y sus túneles.

“Hamas y otras organizaciones terroristas en la Franja de Gaza pagarán las consecuencias de sus actos”, transmitió el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu al secretario de Estado de EEUU, John Kerry, en una conversación telefónica.

Netanyahu trasladó a Kerry la queja de que a pesar de los compromisos adquiridos por Hamas y otras facciones ante la ONU, de que cumplirían la tregua, ésta había sido vulnerada “de forma grosera” por la parte palestina, a la que acusó de haber atacado a los soldados tras su entrada en vigor.

Desde Gaza denuncian lo contrario. Así, por ejemplo el portavoz del Ministerio de Sanidad en Gaza, Ashraf al Qedra, declaró a los medios que la primera violación se produjo por parte fuerzas israelíes que atacaron la localidad de Rafah, donde inicialmente se registraron seis heridos, cifra que aumentó con nuevos bombardeos: durante la jornada morirían 70 personas por fuego intenso de blindados y cazas israelíes, lo que elevó por encima de 1.500 la cifra global de fallecidos, mientras que los heridos suman 8.600 heridos desde que comenzó la ofensiva israelí el 8 de julio.

Soldado desaparecido

El incidente polémico de la jornada fue justamente el de Rafah, donde ambos bandos se enfrentaron de modo directo. En esos choques además de los muertos palestinos hubo dos fallecidos del ejército de Israel por un explosivo detonado por un islamista.

En ese incidente es que desapareció un tercer soldado, identificado como Hadar Goldin, e Israel acusó que Hamas lo tomó como prisionero. El padre del militar, Simja Goldin, dijo ante los medios que confía en que la ofensiva de su país no concluya y “se levantara cada piedra de Gaza” hasta que consigan traer de vuelta a casa a su hijo sano y salvo.

Ante esta situación, en Israel cada vez se escuchan más voces entre la clase política y los organismos de seguridad que apuntan a que Hamas no está interesado en un alto el fuego y que, por tanto, la respuesta debe ser contundente.

Propuestas como que se desmantele la cúpula dirigente de Hamas en Gaza o que se reocupe la franja palestina son comunes entre los halcones del gabinete israelí como Avigdor Lieberman, titular de la cartera de Exteriores, o Naftalí Bennett, de Economía.

Hamas desmiente

Los islamistas, a todo esto, niegan tener responsabilidad en la desaparición del joven oficial, y esto no es menor, pues en el caso de que el grupo islamista sea efectivamente el captor del militar, lo lógico sería que hiciera gala de ello para sacar provecho e intentar negociar a su favor.

Pero el portavoz de Hamas en Gaza, Sami Abu Zuhri, dijo en un comunicado de prensa que “la declaración de la ocupación israelí de que uno de sus soldados ha sido capturado tiene el objeto de confundir a la opinión pública y justificar la violación del alto el fuego humanitario”.

También Osama Hamdan, líder de Hamas, declaró desde el exilio al canal televisivo France 24 que no tiene información alguna acerca de un soldado capturado, ni por su grupo ni por otras facciones palestinas.

Las Brigadas Al Qasam, el brazo armado del grupo islamista, hicieron declaraciones en el mismo sentido y, si bien se declararon responsables del ataque a las tropas israelíes en la zona de Rafah, negaron haber tomado prisioneros. De acuerdo con un comunicado de prensa, las Brigadas detectaron que los israelíes estaban en un túnel y “en respuesta a eso, los luchadores chocaron con ellos cerca de las siete de la mañana, matando e hiriendo a muchos”. Pero no hubo mención al oficial desaparecido.

De acuerdo con la agencia de noticias palestina Maan, el último soldado israelí capturado en Gaza fue Gilad Shalit en 2006, liberado en 2011.

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