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El movimiento islamista palestino Hamás dio parte este domingo de "intensos combates" con las tropas israelíes en la Franja de Gaza, donde Naciones Unidas (ONU) teme que se desmorone el "orden público" ante los saqueos de sus centros de ayuda y el limitado socorro humanitario que llega al asediado y bombardeado territorio.

Por su parte, el Ministerio de Salud de Gaza comunicó que el número de muertos entre los palestinos ha superado los 8.000, muchos de ellos mujeres y menores. Lo hizo poco después que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunciara una "segunda etapa" en la guerra, luego que tanques y tropas infantería entraran en Gaza.

Tel Aviv, además, ordenó la “inmediata” evacuación el hospital Al Quds, donde hay 14.000 refugiados y 400 personas en cuidados intensivos, porque “será bombardeado”, según advirtió el Ejército en un comunicado. En tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se manifestó “profundamente preocupada” y el jefe de la ONU, António Guterres, repitió su llamado a un alto el fuego para poner fin a “esta pesadilla para los pueblos de Gaza e Israel”.

Ante la intensificación de los bombardeos y las incursiones terrestres del fin de semana, también se manifestó el consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, quien subrayó en las últimas horas la "responsabilidad" que Israel tiene en la muerte de civiles y aseguró que las autoridades de su país están "presionando" a las israelíes para pedirles que cumplan con las leyes internacionales.

"Lo que creemos es que cada hora, cada día de esta operación militar, el gobierno israelí debería tomar todas las medidas posibles a su disposición para distinguir entre Hamás, los terroristas que son objetivos militares legítimos, y los civiles, que no lo son", agregó Sullivan en declaraciones a la cadena de noticias CNN.

Pese al restablecimiento parcial de las comunicaciones, que Israel cortó el viernes por la noche en forma total, organizaciones de derechos humanos, incluidas Amnistía Internacional y Human Rights Watch, volvieron a denunciar que la situación continúa obstaculizando no sólo el trabajo de los rescatistas y médicos, sino también los esfuerzos para documentar posibles crímenes de guerra y otros abusos.

“La situación en Gaza se vuelve más desesperada cada hora. Lamento que en lugar de una pausa humanitaria críticamente necesaria, apoyada por la comunidad internacional, Israel haya intensificado sus operaciones militares”, afirmó Guterres, durante una visita a la ciudad de Katmandú, la capital de Nepal.

En lo inmediato, y pese a la resolución de la Asamblea General de la ONU, Israel mantiene un asedio total, que pone ya en situación extremadamente crítica la provisión de alimentos, agua y electricidad en el enclave, al que sólo ha permitido que lleguen suministros limitados de artículos de primera necesidad y medicinas.

"Nuestros combatientes libran actualmente intensos combates con ametralladoras y armas antitanque contra las fuerzas de ocupación enemigas en el noroeste de Gaza", afirmaron en un comunicado las Brigadas Ezzedin al Qassam, el brazo armado de Hamás. Fue horas después que Netanyahu advirtiera que la guerra, con la que prometió "aniquilar" a Hamás, iba ser "larga y difícil".

Su ministro de Defensa, Yoav Gallant, informó por su parte que con las incursiones terrestres se había iniciado una "nueva fase" de la guerra. El ejército israelí, en tanto, indicó haber golpeado cientos de objetivos e incrementado sus efectivos terrestres en el territorio. También dio parte de disparos de cohetes desde el enclave hacia el centro y el sur de Israel.

Durante el fin de semana, además, se intensificaron las manifestaciones para pedir un alto el fuego. Decenas de miles de personas se expresaron en ese sentido en Marruecos, España y Grecia. En tanto, en la república rusa de Daguestán, de mayoría musulmana, decenas de pesonas invadieron el aeropuerto de Majachkalá, tras el anuncio de que un avión estaba llegando de Israel.

También durante el fin de semana, el primer ministro de Reino Unido, Rishi Sunak, y el presidente francés, Emmanuel Macron, insistieron en la necesidad de un "apoyo humanitario urgente en Gaza", según destacó la oficina del premier británico luego de una conversación entre ambos jefes de Estado.

La ONU calcula que hay cerca de 1,4 millones de personas desplazadas en Gaza por los incesantes bombardeos y las órdenes de Israel de evacuar el norte del territorio, situación que torna casi irrelevante los diez camiones con ayuda humanitaria que entraron este domingo desde Egipto, elevando a 94 el número de vehículos que lograron ingresar desde el 21 de octubre en un territorio habitado por 2,3 millones de personas.

Por su parte, Netanyahu se reunió con los familiares de los rehenes, cada vez más descontentos por la "completa incertidumbre" que reina sobre su regreso, según afirmó Haim Rubinstein, portavoz del grupo. Fue poco después que cuatro mujeres fueran liberadas por Hamás y que el líder del grupo islamista en Gaza, Yahya Sinwar, declarara estar dispuesto a un canje "inmediato" de los rehenes en su poder por los presos palestinos en Israel.

Mientras tanto, las tensiones también se han intensificado en la frontera entre Líbano e Israel con disparos cruzados entre las  tropas israelíes y el grupo Hezbolá. El presidente iraní, Ebrahim Raisi, cuyo país respalda a Hamás, declaró que Tel Aviv había cruzado "las líneas rojas" al intensificar su ofensiva, lo que incrementa los temores de que el conflicto se extienda territorialmente si otros países deciden intervenir.

También en la Cisjordania ocupada la violencia fue en aumento en las últimas 48 horas, en este caso como consecuencias de las redadas del Ejército israelí, región en la que según el Ministerio de Salud de la Autoridad Palestino suman al menos 110 los muertos palestinos desde el 7 de octubre pasado.

(Con información de agencias)

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