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El jefe de cardiología intervencionista de la Clínica Mayo de Estados Unidos, David Holmes, se sumó a las críticas al Fondo Nacional de Recursos (FNR) de Uruguay por monopolizar los stents coronarios. Un stent es un dispositivo que se coloca en una arteria dañada.

En una carta que envió a la Sociedad Uruguaya de Cardiología y a la Cátedra de Cardiología de la Universidad de la República, en respuesta a una consulta que se le formuló, Holmes señaló que “este tipo de decisiones político-económicas es posible, pero trae aparejada implicancias negativas profundas”.

El FNR decidió seleccionar a un solo proveedor de stents coronarios para el tratamiento de cardiopatías en los institutos de medicina altamente especializada (IMAE). Con esa decisión se ahorra US$ 800 mil al año.

La decisión ha sido cuestionada tanto por la Cátedra como por la Sociedad de Cardiología e incluso se suman voces internacionales. Ahora, desde la Clínica Mayo de Estados Unidos, el expresidente de la American College of Cardiology, objetó la decisión que a su juicio “tendrá importantes implicancias no favorables y consecuencias negativas no previstas”.

Holmes mencionó que “los países intentan brindar servicios asistenciales al menor costo posible en parte estableciendo relaciones comerciales exclusivas con la industria”.

No obstante, aseguró que “seleccionar una empresa específica tendrá como contrapartida la pérdida de tipos diferentes de stents”.

“Existe un número creciente de estudios científicos que demuestran que no todos los stents liberadores de medicación son iguales. Tienen diferentes propiedades y resultados diferentes. Decidir como sociedad la utilización de un único tipo de stent específico podría originar problemas”, advirtió.

Holmes alertó también sobre las dificultades que tendrán los médicos si no tienen la experiencia en el uso de dispositivos de otras compañías, y que ello incidirá “en el consiguiente deterioro de la calidad asistencial”, dijo.

El especialista relató que en Estados Unidos, para mejorar los precios, “algunos hospitales garantizan, por ejemplo, el uso del 60% de sus stents a una compañía específica, quedando el 40% restante para el uso de dispositivos de otras compañías”.
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