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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se comprometió en la apertura de la primera reunión de la Alianza para la Prosperidad Económica de las Américas (APEP) a impulsar la inversión de “miles de millones de dólares” en América Latina y el Caribe para que los países de la región puedan "elegir" entre Estados Unidos y "la trampa de la deuda" china.

"Estados Unidos ya es, con diferencia, la mayor fuente de inversión en América Latina y el Caribe, y vamos a asegurarnos que nuestros vecinos más próximos sepan que pueden elegir entre la diplomacia de la trampa de la deuda y enfoques transparentes de alta calidad para las infraestructuras y el desarrollo", afirmó el mandatario demócrata.

Con el claro propósito de contrarrestar la creciente influencia de China, Biden anunció que "la Corporación Internacional Financiera de Desarrollo de Estados Unidos y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) lanzarán una nueva plataforma de inversión para destinar miles de millones de dólares a la construcción de infraestructura sostenible".

"Al combinar el compromiso del gobierno de Estados Unidos de mitigar el riesgo de inversión con la agilidad del financiamiento del sector privado, creemos que podemos generar ganancias para los trabajadores y las familias en toda la región", dijo Biden.

El presidente estadounidense, que no aportó cifras concretas, afirmó que los créditos estarán apuntados en su mayor parte a "fortalecer las cadenas de suministro críticas, la construcción de puertos modernos, redes de energía limpia e infraestructura digital", elementos que definió como "los componentes básicos" de "una economía competitiva y resistente".}

Biden, que se reunió en la Casa Blanca con sus pares de Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú, República Dominicana, Uruguay, Canadá y Barbados, y con los ministros de relaciones Exteriores de México y Panamá, también abordó la transición energética y la protección del medio ambiente.

Con relación a la cuestión medioambiental, el mandatario estadounidense se comprometió a promover, en colaboración con el BID,  un fondo con bonos verdes y azules, dos mecanismos vinculados a la protección ambiental, del tipo que llevó adelante Ecuador reestructurando su deuda externa para liberar dinero con destino al cuidado de la naturaleza.

Antes de la cumbre, los representantes de los 12 países que forman el foro creado en 2022 mantuvieron un desayuno de trabajo con la secretaria del Tesoro, Janet Yellen. "Ninguno de nosotros tiene una varita mágica para aumentar la productividad y generar buenos empleos y salarios más altos", dijo la funcionaria, que propuso aumentar la inversión privada y diversificar las cadenas de suministro como motores claves para el crecimiento regional.

"Creemos que los países de la APEP están bien posicionados para adoptar las medidas necesarias para beneficiarse del 'friendshoring’", afirmó Yellen, usando un término acuñado por ella para referirse a la producción y aprovisionamiento para aumentar la resiliencia de las cadenas de suministro trabajando con “naciones amigas”, en lugar de rivales geopolíticos como China.

Por su parte, Biden afirmó que espera que los países se beneficien de un eventual aumento de la capacidad crediticia del Fondo Monetario Internacional (FMI) si consigue su propósito de elevar las cuotas de los Estados miembros. “América puede convertirse en la región económicamente más competitiva del mundo", sostuvo Biden.

La primera sesión de trabajo de la APEP, que se reunirá cada dos años, transcurre en tiempos convulsos. Los analistas destacan que la región debe superar desafíos como el cambio climático, las desigualdades de ingresos y sobre todo la migración, un quebradero de cabeza para Biden, a quien los republicanos acusan de no hacer lo suficiente para frenarla en la frontera con México.

Para conseguirlo, Biden propuso a los jefes de Estado y cancilleres abordar la crisis "estabilizando las poblaciones migrantes" en el lugar que se encuentren, proporcionándoles “estatus legal y ayudas”, estrategia que consideró una forma de promover una migración "segura y ordenada" mediante programas que les permitan trabajar en Estados Unidos.

Aunque la agenda de la cumbre está focalizada en las cuestiones económicas, la guerra entre Israel y Hamás también fue abordada por algunos de los países participantes, en especial por los representantes de Colombia, México y Chile, que llegaron a Washington enfrentados con Estados Unidos por su posición ante los incesantes bombardeos israelíes en la Franja de Gaza.

El presidente chileno Gabriel Boric fue el primero en abordar el tema. A la salida, de una reunión bilateral que mantuvo con Biden, no se anduvo con rodeos. "Lo que está sucediendo en la Franja de Gaza es sencillamente inaceptable" y "no aceptamos que se nos haga elegir entre uno y otro bando" porque "nosotros optamos por la humanidad", afirmó el mandatario sudamericano.

(Con información de AFP)

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