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Según el fallo en primera instancia de un tribunal de Río de Janeiro, la CBF debe pagar 3.500 reales (unos 1.590 dólares) a Bruno Barcellos Moura por anular un partido entre el Fluminense y el Juventude, que fue arbitrado por Edilson Pereira de Carvalho, quien formaba parte de una mafia que amañaba resultados.

En su demanda el hincha del Fluminense reclamó una indemnización con el argumento de que en agosto de 2005 gastó dinero al viajar de Río de Janeiro hasta Caxias do Sul, ciudades distantes unos 1.400 kilómetros, para presenciar el partido, que fue uno de los once anulados.

"Entiendo que la Confederación Brasileña de Fútbol responde por los daños sufridos por los consumidores en espectáculos deportivos que trate. Es un derecho del consumidor la información clara sobre la calidad de los servicios que usa", señaló el juez Brenno Mascarenhas, relator del caso.

(EFE)