Kitesurf: volar sobre el agua
Seisgrados bajó a la playa para conocer todo sobre kitesurf, un deporte cada vez más popular en las costas uruguayas. Navegamos por los principales tips, el equipamiento y los desafíos que implica
Playa Miramar, mojón 20,500, Carrasco, 18 horas. Nos encontramos con Christine Wadsworth y Damien Couttenier, instructores de Montevideo Kitesurf para comenzar. ¿El objetivo? Captar la esencia de este deporte y enseñarte lo básico, que consiste en deslizarse y realizar saltos y giros sobre el agua, a partir de la fuerza generada por el uso de una cometa de tracción. A ella nos conectamos por cuatro líneas enganchadas a una barra y sujeta al cuerpo mediante un arnés. Equipo listo, kite inflado y pies sobre la tabla, ¡a navegar!
El kitesurf como tal es un deporte nuevo que cobra protagonismo a mediados de los años de 1990, cuando las empresas comienzan su carrera vertiginosa de lanzamiento de productos. Sin embargo el kite se utilizaba anteriormente para traccionar pequeñas embarcaciones, fundamentalmente en China e Indonesia.
Los británicos y estadounidenses tampoco se quedaron atrás y contribuyeron al origen de este deporte y su expansión por el mundo.
En Uruguay los comienzos datan aproximadamente del 2001. “En la laguna de José Ignacio funcionaba una escuela y la parte de kitesurf estaba dictada por un francés y una sueca que vinieron de vacaciones por la temporada. Se trajeron los equipos y comenzaron a dar clase”, relata Christine, que lleva 14 años practicándolo. Tanto Christine como Damien son instructores uruguayos pero recorrieron varios rincones del mundo con este deporte. En ese entonces, quienes practicaban otros deportes como el surf señalaban al kitesurf como poco masculino y tendían a burlarse. Hacia el 2008 el deporte adquirió mayor popularidad y hoy hay más de 200 kitesurfistas –también llamados kiters– uruguayos. El equipo y su seguridad
Lo primero para comenzar a practicar kitesurf es conocer el equipo que se va a utilizar. Esto se hace al inicio del curso, en la arena. ¿Qué se necesita? Tabla, kite o cometa, barra y líneas, chicken loop, leash de seguridad, inflador, arnés, traje de neopreno, casco y chaleco salvavidas. Es importante contar con todos los elementos de seguridad para proteger el cuerpo en caso de tener algún accidente.
Las tablas son distintas a las de surf y varían dependiendo de la marca, al igual que las cometas. La barra es una pieza cilíndrica fundamental; es nuestro punto de conexión con la cometa y permite controlar su dirección, velocidad y potencia
Las tablas son distintas a las de surf y varían dependiendo de la marca, al igual que las cometas. La barra es una pieza cilíndrica fundamental; es el punto de conexión con la cometa y permite controlar su dirección, velocidad y potencia. Las líneas son las que unen la barra con la cometa. Hay de entre 25 y 27 metros, y están hechas de un material llamado Spectra. Cada línea soporta 300 kilogramos y engancharlas a la cometa es sencillo. Cuanto más tensas queden, mejor.
Tanto el chicken loop como el leash de seguridad generán más confianza y tranquilidad para el kiter. El chicken loop, o aro de gallina –lleva ese nombre porque originalmente a quienes lo usaban se los tildaba de cobardes–, también es parte fundamental del equipo y hoy todos lo utilizan. Consiste en un aro recubierto por un tubo de plástico que se engancha en el arnés. Además, se coloca un palito que evita que se salga la cometa, por más que uno suelte la barra. Pero, ¿qué pasa si uno quiere soltarla? Antes era muy difícil desengancharse y por ese motivo se inventó lo que se conoce como quick release o eyección rápida. Este recurso es muy útil en situaciones extremas.
En cuanto al arnés, hay diferentes tipos. Los principiantes utilizan el arnés de asiento, ya que tiene pierneras, que sujetan mejor al cuerpo. Los más avanzados utilizan uno que se ajusta a la cintura. Estos tienden a subirse, por lo que puede ser un motivo más de preocupación si recién se está aprendiendo.
El kite o cometa
Para muchos esta es la parte más atractiva del deporte. En varios cursos iniciales se empieza con una cometa pequeña que no tiene tubo, pero que se mueve igual que las más grandes aunque sin potencia. Con ella se aprende lo básico, para luego pasar a las de mayor metraje. También se asimilan las zonas donde vuela la cometa, dónde tiene mayor potencia, cuáles son los puntos neutrales y cómo subir y bajarla del suelo.
La cometa siempre se abre en relación al viento y mientras está con la arena debe
quedar invertida para que no se vuele. Luego se enganchan las líneas. Las dos líneas de afuera son las que controlan la izquierda y la derecha, y las dos de adentro permiten que la cometa tome o libere poder.
Para una persona que pesa aproximadamente 70 kilos se recomiendan las cometas de 10 metros. Para alguien de entre 50 y 60 kilos se recomienda una de 7 u 8 metros.
El mantenimiento del equipo es otro aspecto a considerar. El sol y la sal destruyen fácilmente la tela de la cometa. Lo ideal es sacarla en el momento en que se va a usar, para no exponerla innecesariamente al sol y guardarla cuando se sale del agua. Además, se aconseja lavarla con agua dulce al llegar de la playa y dejarla secar al aire libre. Esto prolongará su vida útil.
Técnica y no fuerza
En el kitesurf se domina a la cometa, pero la fuerza se realiza con el cuerpo como si estuviera depositada en el arnés y no con los brazos. Esto es parte del mito que hay en torno al deporte. Los brazos lo único que hacen es dirigir. “En sus comienzos, se utilizaban cometas con dos líneas y en ese entonces había que tener mucha fuerza en los brazos para poder manejarla, de ahí seguramente el mito”, explican los instructores. Con el tiempo y debido a que muchas personas no podían practicarlo se le agregaron dos líneas más. Es el peso corporal el que hace de ancla a la cometa. “Las mujeres solemos aplicar menos fuerza y por eso somos más habilidosas para el deporte”, afirma Christine.
Un deporte democrático
No hay peso ni altura mínima y máxima para este deporte. Lo que se aconseja es que las personas tengan entre 10 y 70 años. “Le di clase a un señor de 72 años y aprendió muy bien. Va mucho en cada uno. Yo aprendí a los 11 años”, cuenta la instructora.
Cuando uno se inicia en este deporte debe hacerlo progresivamente. Lo que variará es el tamaño de la cometa y de la tabla. Además, existen diferentes talles de arnés, por lo que esta parte del equipo también variará de acuerdo al kiter.
Cursos y costos
Hay cursos individuales y grupales. Se recomiendan los individuales porque es difícil coordinar horarios entre compañeros y porque cada uno tiene su ritmo. La duración es de seis a ocho horas, divididas en tres o cuatro clases de dos horas cada una. Los instructores prestan el equipo, por lo tanto no es necesario tener uno propio durante esta etapa.
Una vez que la persona aprendió la técnica, el deporte puede practicarse de forma individual. En el curso se explica, entre otras cosas, la teoría de la ventana del viento, el armado del kite, los sistemas de seguridad, la postura del cuerpo y de la tabla, y cómo cambiar de dirección al navegar. Es decir, se abarcan todas las etapas desde que uno llega a la playa hasta que sale del agua y guarda el equipo. También hay cursos intermedios y avanzados, donde se aprenden trucos variados y se perfecciona la técnica.
El precio promedio de un curso varía entre 350 y 450 dólares. Hay varios instructores de kitesurf en Montevideo, Maldonado y otros puntos del país, por ejemplo Colonia. Entre las escuelas más conocidas se encuentran: Montevideo Kitesurf, Kitesurf Uruguay, KiteZone y La Escuela de Laura Moñino en la laguna Garzón.
Un equipo completo cuesta entre 1.500 y 3.000 dólares, dependiendo de si es nuevo o usado. Se vende por separado; en caso de comprar uno usado, se recomienda verificar que no esté pinchado o tenga roturas.