La frase pegó fuerte como una plancha en el pecho. Iban minutos de terminado el partido ante Nacional de Medellín, uno de los peores en la historia de Peñarol en la Copa Libertadores, y el presidente Juan Pedro Damiani se acercó al técnico Gregorio Pérez. Lo apartó y le dijo: “No podemos perder por cuatro goles como locales y con un gran plantel como el que tenemos”. No hubo respuesta. No daba para reaccionar. Era un momento muy complicado, el peor de Gregorio en su quinto pasaje por el club.
La angustia del día después
Gregorio Pérez vivió una jornada especial el miércoles tras la goleada recibida por la Copa; Damiani confirmó a El Observador desde Buenos Aires que el técnico sigue al menos hasta el sábado