La asignatura pendiente
Floyd Mayweather jamás perdió en 42 peleas y Manny Pacquiao es el máximo ganador de títulos en diferentes categorías; sin embargo, ambos rehuyen a la posibilidad de enfrentarse
Floyd Mayweather es el chico malo. El antihéroe. El hombre capaz de tumbar a un rival cuando le está pidiendo disculpas. El boxeador defensivo de una técnica formidable. Manny Pacquiao es filipino. El hombre que el año pasado asumió un rol político como diputado en su país. El boxeador que va al frente obsesionado con el nocáut.
Ambos desarrollaron su carrera generalmente dentro de las mismas categorías. Ambos son considerados los mejores boxeadores libra por libra del mundo entero.
Sin embargo, nunca se enfrentaron. Por una u otra razón, el boxeo se ve privado de lo que sería una pelea única.
El año pasado estuvieron muy cerca de cruzar guantes. Fijaron la fecha a fines de 2009 para el 13 de marzo de 2010 en el MGM Grand Garden de Las Vegas, donde el sábado Mayweather tumbó a Víctor Ortiz para ganar el cinturón welter del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Sin embargo, en enero la pelea se cayó.
¿La razón? Mayweather le exigió a Pacquiao controles antidopaje al estilo olímpico: análisis de sangre al azar además de varios controles de orina.
El filipino no aceptó y el estadounidense puso en tela de juicio la limpieza deportiva de Pacquiao acusándolo de doparse para mejorar su rendimiento deportivo.
Por esta razón, Pacman (como llaman a Pacquiao) demandó en agosto del año pasado a Mayweather por difamación.
Eso es lo más cerca que han estado de pelearse. En los estrados. Y con los micrófonos también.
Después de la pelea del sábado –donde Floyd venció a un rival apenas después de que este le ofreció disculpas por haberlo cabeceado–, Manny declaró: “No fue un golpe ilegal, pero mostró pobre deportividad. Fue un golpe a traición”.
Mayweather, prepotente en cada declaración, no titubeó al contestar: “No necesito a Pacquiao. Con o sin él, siempre que Floyd Mayweather sale a pelear puede ganar más de 70 millones de dólares”.
“¿Dónde estaba Pacquiao en 1996, 1997, 1998, 1999, 2000 o 2001 cuando yo dominaba el deporte? Nunca me pidió una pelea cuando yo tenía 20 años o cuando era joven”, afirmó el nacido en Michigan que hoy anda por los 34.
Pero Pacquiao no es mucho más joven: tiene 32.
El gran tema es que Floyd pelea una sola vez por año desde que regresó a los cuadriláteros en 2009 luego de tomarse dos años sabáticos, para convertirse también en un empresario que monta veladas espectaculares.
El estadounidense tiene una impresionante foja de 42 peleas disputadas, 26 nocáuts, y ninguna perdida. Es capaz de noquear como lo hizo ante Ortiz el sábado o de hacer gala de su pulida técnica como lo mostró el año pasado en la pelea ante un gran boxeador como lo es Shane Mosley, al que venció claramente por puntos sin inmutarse en buscar el nocáut.
Pero Pacquiao no le va en zaga: 53 ganadas y 38 nocáuts. Pero tres derrotas. ¿Se retirarán sin afrontar su gran cuenta pendiente?