La ayuda humanitaria, una tarea de riesgo que va en picada
En 2013 hubo 155 trabajadores humanitarios asesinados, 171 heridos y 134 secuestrados. La Cruz Roja advierte que las ONG dispuestas a trabajar en zonas de conflcito se han "reducido dramáticamente"
El número de organizaciones de la sociedad civil que están dispuestas a trabajar en zonas de conflicto "se ha reducido dramáticamente en la última década", dijo el presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Peter Maurer, en un mensaje dirigido al Consejo de Seguridad de la ONU en Ginebra.
El motivo se debe a un aumento de los riesgos. Aunque el trabajo en zonas de conflicto armado siempre ha sido peligroso, recordó, ahora algunos de los peligros inherentes se han visto exacerbados por el número de zonas de conflicto de alto riesgo.
Por su parte, la ONU denunció un aumento de los ataques contra trabajadores humanitarios, los que, según dijo, además de revelar un "déficit de humanidad" en el mundo, ha reducido el número de entidades dispuestas a operar en zonas de conflicto.
"La tendencia está empeorando, en lugar de mejorar", afirmó en una reunión del Consejo de Seguridad el vicesecretario general de Naciones Unidas, Jan Eliasson.
Los quince miembros del Consejo se reunieron con Eliasson para analizar el tema al conmemorarse el Día Mundial de la Ayuda Humanitaria, coincidiendo con el 11 aniversario de un ataque contra las oficinas de la ONU en Bagdad que causó 22 muertos.
"Hay un déficit de humanidad en el mundo", afirmó el diplomático sueco, quien dijo que el año pasado hubo un número mayor que nunca de trabajadores humanitarios asesinados, secuestrados y heridos.
Fueron 155 los asesinados, 171 los heridos y 134 los secuestrados, con un total que representa un aumento del 66% respecto a los niveles del 2012. En lo que va de este año, hubo 79 trabajadores humanitarios muertos, 33 heridos y 50 secuestrados.
"La gran mayoría de las víctimas son personal nacional humanitario que trabaja para salvar las vidas de su propio pueblo", insistió Eliasson en su exposición.
Precisó que la situación peor se vive en Afganistán, Pakistán, Somalia, Sudán, Sudán del Sur y Siria, e insistió en la necesidad de "no politizar la acción humanitaria" y establecer los límites entre los objetivos políticos y militares.
"Si se cruzan estas líneas, las acciones (humanitarias) pueden cambiar radicalmente, exponiéndolas a la violencia", insistió.
Con el fin de hacer frente a la "tendencia muy preocupante" en el número de ataques contra grupos humanitarios, propuso medidas como llevar los casos más graves a la Corte Penal Internacional o crear tribunales especiales. "Quienes comenten estos delitos toman como rehén a la población", recalcó.
En la sesión de este martes del Consejo de Seguridad intervinieron los quince representantes para aportar su propio punto de vista sobre esta preocupación internacional.