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Usar la ciudad como gimnasio es una práctica cada vez más común entre los uruguayos que quieren hacer ejercicio de un modo diferente, sin necesidad de incurrir en grandes gastos. Un parque con sus elementos naturales, un banco o escalón, y algunos mínimos accesorios son suficientes para realizar un entrenamiento completo.

Leonardo Alanís, profesor de gimnasia y entrenador personal, afirmó que cualquier persona puede realizar actividad física moderada, incluso quienes padecen de alguna patología como diabetes, hipertensión, asma o enfermedades coronarias. “En esos casos, de todas formas, es conveniente obtener la aprobación de un médico y entrenar acompañados”, recomendó.

Elegir el sitio ideal

Montevideo está repleto de áreas públicas como parques y plazas en los que se puede entrenar al aire libre. “Personalmente recomiendo no ejercitar en la rambla, mucho menos entre las 10 de la mañana y las 6 de la tarde”, dijo Alanís.

“Son muchos los factores que juegan en contra y el ejercicio físico puede terminar siendo contraproducente”, afirmó. La deshidratación e insolación son problemas serios si no se toman las precauciones necesarias, continuó el profesor.

A la hora de elegir el espacio ideal para ejercitarse, hay que prestar atención a varios detalles. Es recomendable que haya sombra e intentar evitar el sol en todo momento. También debe ser un sitio en el que no se corra ningún tipo de riesgo: conviene que el tránsito se encuentre al menos a 20 metros de distancia, en particular si se trata de avenidas concurridas.

Bancos, columnas, escalones, árboles y desniveles que haya en el sitio elegido van a jugar a favor, pues servirán como accesorios para realizar distintos tipos de ejercicios. Así lo demuestran los videos subidos a Instagram por famosas locales como Claudia Fernández y Ximena Torres, que entrenan en los fierros de una caseta de guardavidas o en el tobogán de un parque de diversiones infantil.

“Hay que animarse a ser creativo”, afirmó Alanís, que realizó un ejercicio de pectorales utilizando una escultura. Todo elemento puede servir para hacer actividad física, siempre y cuando se conozca la técnica correcta de ejecución.

Al mismo tiempo, se pueden traer algunos accesorios básicos de los hogares. “Unas botellas rellenas con agua o arena pueden suplir mancuernas”, comentó. En este sentido, la medida ideal para principiantes es de medio litro.

Escuchar al cuerpo

Alanís opinó que “una de las mayores ventajas de realizar ejercicio al aire libre es que uno mismo controla los tiempos sin sentirse presionado”. De todos modos hay que saber parar cuando es necesario: “El cuerpo siempre se hace escuchar”, comentó el profesor de gimnasia, para quien “si algo no va bien, conviene frenar”.

Llevar una botella con agua es el primer paso para cuidarse y rendir más. Nunca hay que esperar a tener sed, pues este es uno de los primeros síntomas de deshidratación. Un error común, según Alanís, es abrigarse mucho para quemar más calorías: “Lo único que se logra es transpirar más y la transpiración es agua, no grasa”.

Al hacer ejercicio se debe ser consciente de que los cambios comienzan desde dentro. “El cambio físico es una consecuencia de la continuidad”, explicó Alanís. En este sentido, “hay que ponerse metas razonables, a largo plazo”, dijo.

Fases del entrenamiento

“Primero está la entrada en calor, luego viene la fase de los ejercicios y el ciclo termina con la elongación”, planteó Alanís. Son los tres pilares fundamentales para obtener buenos resultados, rendir más y evitar las lesiones.

Hay quienes piensan que si hay temperaturas elevadas, la entrada en calor puede ser más corta. Eso es un mito, según Alanís. Es un paso clave, pues ayuda a irrigar los músculos con más sangre. “Es tan importante como el entrenamiento en sí mismo”, explicó.

También es fundamental estirar los músculos trabajados después de cada ejercicio. Eso ayuda a eliminar el ácido láctico y, por tanto, a una recuperación más rápida.

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