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"Tenemos que hacer un esfuercito más. Tenemos que volver 20 metros para estar atrás de la pelota, para no quedar largo”, grita el técnico Marcelo Gallardo a los delanteros Vicente Sánchez, Tabaré Viudez y Richard Porta, que quedaron enganchados y no se replegaron para mantener la unidad en la estructura que quiere el entrenador.
“No miremos mucho, Andrés”, le gritó a Scotti cuando el zaguero recibió la pelota y se tomó más tiempo del que el DT pretendía para que el segundo capitán del equipo se desprendiera del balón para que corriera por el campo.

Así, durante una hora y con mucha intensidad, el argentino Gallardo trabajó el viernes de mañana en la cancha número 2 de Los Céspedes con los futbolistas titulares (ver cancha) de cara al partido que el domingo los albos disputarán frente a Cerrito a partir de la hora 16 en el Parque Central, por la octava fecha del Torneo Clausura.

Defensa. El técnico quiere que su equipo se mueva en una franja de 50 metros, que se muestre compacto y que no lo sorprendan de contragolpe. Volantes. Damonte se recuesta sobre los dos zagueros y Romero se mueve con otras libertades. Ataque. La pelota debe llegar rápido a los pies de Recoba. Los tres puntas tienen que mostrarse para recibir los pases del volante

Papel en mano, después de que el preparador físico Marcelo Tulbovitz realizó su tarea, el entrenador quedó escondido entre los 11 futbolistas que lo rodearon para escuchar las indicaciones. Inmediatamente la acción. El plan, que no dista del que desarrolló desde que desembarcó en Nacional a mediados del año pasado, transcurre bajo los mismos parámetros y ahora, después de la eliminación de la Copa Santander Libertadores y la irregular campaña en el Clausura, pretende corregir las fallas: quiere un equipo corto, compacto, fundamentalmente compacto y por esa razón paró varias veces el movimiento para ubicar a los jugadores en el lugar indicado para mantener el equilibrio y la forma; quiere una formación que tenga velocidad, que juegue por las bandas, que forme circuitos con Núñez, Recoba y Porta por derecha, si el Chino se vuelca para ese sector, o con Torres (o Abero), Romero, el propio Recoba y Viudez o el punta que caiga por la izquierda. Quiere ritmo, dinámica y mucha velocidad en la propuesta. Una y otra vez Gallardo les pidió a sus futbolistas que se desprendieran rápido de la pelota, porque solamente así pueden sorprender a su rival.

Lejos de innovar, el técnico insiste para perfeccionar la fórmula que tan buenos resultados le dio en el final del 2011, que le permitió llegar al título del Apertura cuando todo parecía perdido para el argentino. Parece lógico que lo encare de esa forma, porque al plantel que ganó el último torneo le agregó al argentino Israel Damonte, a Vicente Sánchez y a Andrés Scotti, suficiente experiencia y calidad como para acumular más méritos para llevar la copa Coca-Cola a la sede de 8 de Octubre.

No se puede soslayar que Nacional ya tiene un lugar en la final del Uruguayo, que está en carrera en la Anual y el Clausura y que, el domingo ante Cerrito, comenzará a recorrer el mismo fixture que en el Apertura le brindó el espaldarazo para ser campeón (Rentistas, El Tanque Sisley, Fénix, Rampla). Que se sacó de encima la pesada mochila de la Copa, y que Gallardo sabe que si le llega al alma de sus jugadores desde este domingo podrá disfrutar el repunte de Nacional, y que es un buen momento para eso. Por las dudas, el profe Marcelo Tulbovitz tiene una carta en la manga: recordarles a los jugadores el aliento que les ofreció la hinchada el jueves en el Parque Central, cuando el equipo perdía ante Vasco y sin chances en la Copa. “Lo de anoche fue realmente emocionante y le llegó a todo el grupo”, le dijo el profe al dirigente Claudio Puig en el entrenamiento.