La exuberancia de la vida de Carlos Páez Vilaró desborda cualquier intento de resumen. Más que pintor, escultor, músico, poeta, cineasta, arquitecto o tamborilero fue un maestro en el arte de vivir. Daría la impresión de que Páez Vilaró se dio todos los lujos. Recorrió el mundo y conoció a algunas de las personas más relevantes e interesantes del planeta y también volvió cada febrero a sus queridos Sur y Palermo. Murió a los 90 años en esa casa-escultura que construyó a orillas del mar, Casa Pueblo, en uno de los parajes más espléndidos de la geografía uruguaya.
La cultura uruguaya lo llora
Carlos Páez Vilaró murió ayer a los 90 años de edad. Personalidades de la cultura uruguaya lo recuerdan como uno de los símbolos de la identidad nacional. Será enterrado hoy en el Cementerio del Norte