El almuerzo programado se canceló y la esperada firma de algún documento -por simbólica que pudiera ser- también.
El almuerzo programado se canceló y la esperada firma de algún documento -por simbólica que pudiera ser- también.
Así, abruptamente e inesperadamente, concluyó la cumbre entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, sin que se llegara a un acuerdo.
Un comunicado de la Casa Blanca dijo que ambos mandatarios tuvieron "una reunión muy buena y constructiva", en la cumbre de Hanói, en Vietnam.
Sin embargo, no pudieron alcanzar un acuerdo en torno al espinoso tema de desarme nuclear.
En una rueda de prensa que Donald Trump dio en Hanói, después de la cancelación, el presidente elogió a Kim Jong-un como "un gran tipo y personaje" y aceptó que se habían hecho algunos avances pero que no creía que sería "una buena cosa firmar algo".
"Algunas veces te tienes que alejar de la mesa y esta fue una de esas ocasiones", afirmó Trump.
El impasse se dio por un desacuerdo sobre las estrictas sanciones que Estados Unidos impone a Corea del Norte.
"Querían que se levantaran y no podíamos darles eso. Querían que levantáramos todas las sanciones por un poco de desnuclearización en unas áreas. Pero no fueron capaces de entregarnos las áreas que queríamos", dijo el presidente.
Trump compartió el podio con su secretario de Estado, Mike Pompeo, que se mostró positivo por lo logrado pero que le hubiera gustado llegar más lejos.
"Estamos más cerca de donde estábamos hace tres meses. Hubo progreso pero no pudimos completar el camino. Es un problema muy complejo, pero es algo que va a tomar tiempo", indicó Pompeo.
Los dos jefes de Estado ya se habían encontrado en una histórica cumbre en junio pasado, en Singapur.
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