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El triunfo de Uruguay por Copa Davis del pasado fin de semana dio espacio para soñar con lo que viene, porque el próximo encuentro también es de local, porque Chile es ganable y porque de volver a vencer se estaría consiguiendo por cuarta vez en la historia la posibilidad de pelear por un lugar en el Grupo Mundial. Otra cosa que dejó el triunfo de Uruguay es la demostración, una vez más, de que todos los partidos de Copa Davis hay que jugarlos, sin importar cuán débil sea el rival. Es una frase hecha, pero el razonamiento vale para todos; es decir, para cuando Uruguay es el favorito y para cuando le toca estar en otra situación.

Sin el número uno celeste, Pablo Cuevas, la serie se hizo mucho más difícil de lo que pareció el primer día, en el que Uruguay se puso 2-0 arriba. Porque la misma intensidad en la algarabía del equipo y del público se vivió en contra 24 horas después, cuando la pareja de dobles rival mostró que sabía lo que hacía y dio un verdadero revolcón a una dupla uruguaya. Hubo muchas especulaciones. Si jugaba uno o si jugaba otro. Al final, lo hizo Martín Cuevas junto a Felder. No se puede saber qué hubiera pasado si la conformación era otra, pues se trató de un juego casi de ajedrez, pensando en lo físico, lo mental y en cuánto valía cerrar la serie el sábado.

Pérez Cassarino dijo haberse inclinado por Martín Cuevas porque lo encontró físicamente bien. Además, destacó la actitud de Behar, quien entrenó dos semanas para jugar el dobles y, cuando debió mirar desde afuera, alentó como el mejor hincha de este equipo. De la misma manera que hizo el uno celeste, que nunca dejó de estar a la orden pese a no estar totalmente recuperado. Incluso, su entrenamiento en la semana previa fue muy liviano para no sobrecargarse. “Si entreno fuerte no juego”, dijo a El Observador en los días previos.

Finalmente sus compañeros le regalaron el triunfo y ahora podrá seguir su recuperación como es debido. La victoria fue muy significativa porque ahora queda un lindo camino por recorrer y porque para la próxima serie Uruguay contará con todo su poderío. Pero la mejor síntesis de lo logrado el fin de semana la hizo Pablo Cuevas el domingo: “Fue importantísimo ganar por la diferencia que había entre ganar y perder”. Y no es una obviedad, pues hoy Uruguay tiene por delante un partido de local para buscar pelear en setiembre por ese ansiado lugar en el Grupo Mundial. De haber perdido, setiembre hubiese presentado un repechaje para no descender.

Cuevas tendió una mano para los niños

Después de estar sufriendo de afuera durante tres días del encuentro en el que Uruguay venció 3-1 por la Copa Davis el pasado fin de semana, y antes de partir a Buenos Aires para empezar la recta final del entrenamiento para retornar al circuito, Pablo Cuevas estuvo presente en el lanzamiento de una nueva escuela de tenis en el complejo Euskal Erría, en Malvín. El lanzamiento de la misma se produjo el lunes en el marco del Ministerio de Turismo y Deporte, Revés a las drogas, del cual el tenista número uno de Uruguay es padrino.

En esta oportunidad, además, existe el apoyo de la Embajada de Francia. Cuevas jugó con más de un centenar de chicos y repartió sonrisas y autógrafos en la cancha de cemento que se montó en una zona despejada entre las torres del complejo habitacional. Allí funcionará la escuela de tenis con dos profesores y la que, el lunes mismo, recibió la inscripción de 20 niños. Las autoridades indicaron que esta es una forma de desmitificar al tenis y demostrar que este deporte puede llegar a todos los uruguayos. En el programa también participa la Asociación Uruguaya de Tenis, que aporta los materiales para los niños, ya sea la red, como las raquetas y las pelotas. Cuevas aseguró que le pone “muy contento poder colaborar” y que su compromiso es “llegar hasta los chicos y pelotear un poco con ellos”. “Con tan poco se puede hacer mucho; no me cuesta nada y menos en este período que todavía estoy entrenando a full. Además, un lunes después de Copa Davis siempre es un día libre. Está bueno poder aportar un poquito para estos chicos”, dijo el tenista. Más allá de la formalidad, Cuevas tuvo espacio para el humor: “El peloteo me motivo. Me movió un poco y ya me dieron ganas de jugar. Ya estoy aburrido de mirar de afuera y estoy esperando el momento de entrar a una cancha, sea el torneo que sea”. Ya un poco más en serio, reiteró que “lo importante (de retornar al circuito) es llegar de la mejor manera posible”.