Cuando era niño, Benito pensaba que se llamaba "cállate". Esa era la frase que escuchaba constantemente en su entorno cargado de violencia en el que se crió hasta que a los 14 años se convirtió en sicario, como muchos niños en México que caen atrapados en las redes de la violencia.
La dura y corta vida de los niños sicarios en México
"Hoy hay muchos lugares del país en donde que haya tirado un cadáver se ha vuelto cotidiano. Por ello lo que quiere la obra es movernos de esa indiferencia"