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En 1998, después de un lustro aciago, Nacional tomó la decisión de contratar a Hugo De León como entrenador del plantel principal.

Ídolo del club como futbolista, ganador, con un carácter a prueba de balas, pero sin experiencia en la dirección técnica. Arropado con la experiencia del preparador físico Esteban Gesto y la sagacidad de los dirigentes, De León salió adelante, cortó una racha adversa y fue tres veces campeón Uruguayo. Aquella determinación de la directiva presidida por Dante Iocco fue valiente y arriesgada, como también lo es ahora la idea de contratar a Marcelo Gallardo.

Hay diferencias, claro, entre aquella corazonada y esta. Entonces era más fuerte la identificación del riverense con el hincha, por más que a Gallardo lo despidieron como si hubiera jugado toda la vida en el club, y Nacional atravesaba una etapa económica y deportiva muy dura hace 13 años; en cambio, hoy las necesidades no aprietan tanto.

Gallardo tiene el perfil de deportista que pretende Nacional, pero no el de técnico, porque eso deberá demostrarlo en la cancha. El club se anima a dar el paso por la excelente imagen que dejó personalmente el Muñeco, porque mantiene una buena relación con los jugadores más grandes del plantel, porque es un espejo para los más chicos, porque significa un plus internacional por lo que representa Gallardo allende el Plata y porque en las conversaciones le han visto uñas para guitarrero... aunque aún no la tocó.

Los puntos en contra son su falta de experiencia en la conducción, la incertidumbre de saber cómo sobrellevará el cambio de relación con sus compañeros hasta hace poco tiempo y sobre todo cómo se desempeña desde el costado del campo de juego.

Para que se transforme en el reemplazante de Juan Ramón Carrasco faltan detalles (uno de ellos es el económico, ¡vaya detalle!), que se tratarán de solucionar en una reunión entre el ex jugador y los dirigentes albos, que ayer no pudieron viajar por retraso en los vuelos y que tratarán de hacerlo en esta jornada.

Ayer se cayó uno de los puntos más seductores de la llegada de Gallardo: el preparador físico argentino Alejandro Kohan, quien acompañará a Matías Almeyda en River Plate. El gerente deportivo Daniel Enríquez tiene nombres de profesionales con experiencia para ofrecerle a Gallardo en caso de que este no consiga un sustituto de Kohan. Matías Biscay, ex compañero de Gallardo en River Plate, será su ayudante de campo.

Nueve a favor
El lunes en la sesión de directiva se resolvió iniciar gestiones para contratar a Gallardo. Alejandro Balbi, que desde esta semana ocupa su lugar como dirigente, presentó una lista de ex jugadores que fueron exitosos en sus primeras experiencias como entrenadores, como para respaldar su posición positiva a la contratación del argentino. Nueve dirigentes votaron a Gallardo y los otros dos a Eduardo Favaro.

Enríquez mantuvo la primera conversación telefónica con Gallardo y comenzaron a delinear posibles altas y bajas del plantel. Hay jugadores como Peralta, Perujo, Carlao y Vigneri que no continuarán en la institución. El colombiano Flavio Córdoba tiene contrato vigente y fue convocado para comenzar mañana los entrenamientos. También concurrirá a Los Céspedes Martín Cauteruccio, cuyo préstamo en Quilmes se terminó, pero tiene ofertas para continuar en Argentina.

La era Gallardo está en marcha. El desafío es grande.
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