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“Nos vemos” decimos para despedirnos, pero jamás nos vemos. “Me agendo para ir a la presentación de tu libro”. ¿Vos fuiste? La verdad es que uno se desilusiona de la gente que le promete y no cumple.

No sé cómo sería en épocas anteriores, pero me da la impresión que se le daba más importancia a la palabra empeñada, independientemente que hubiera un papel firmado.

Con mi esposa hemos estado contribuyendo lo más que podemos con ollas populares, oenegés de ayuda (Unicef, Médicos Sin Fronteras, Asociación para el Niño Lisiado) e incluso para gente de otros países que no la están pasando tan bien como nosotros.

En varios de esos aportes hemos tenido que hacer confianza en la palabra de las personas que reciben el dinero. No hay otra, hay veces que uno tiene que confiar.

Pero a lo que me refiero es a la gente que promete y no cumple que pareciera haber mucha. Es muy extendida la costumbre de prometer y no cumplir. Ni que hablar del engaño premeditado.

Eso ha provocado el hecho que todos estemos desconfiados de la mínima promesa. Eso debiera cambiar. Deberíamos volver a los parámetros anteriores en que la palabra dicha no se borraba con nada.

Rodolfo Schultze