Era la parte de la fiesta que faltaba. La del disfrute. La de largar el festejo contenido, pero sobre todo, el hacerlo frente a la gente con la que no tuvieron contacto durante un mes. Y esa gente, la que vio cómo su selección le hizo hinchar el pecho de orgullo hace un año en Sudáfrica, y que volvió a sentirse feliz en este frío julio de Copa América, los tenía que esperar
La fiesta con la gente
Los celestes ofrendaron la Copa América a miles de personas que aguantaron en el Centenario hasta las 3 de la mañana