En 2000 eran solo 2.700 corredores. Pero la movida que se armó en la rambla llamó la atención de los que por allí pasaban. Tanto que a la meta llegaron unos 4.000. Después de 11 años, un parate de cuatro, un despegue organizativo y una campaña de marketing con pegada, los 10 k de Nike se convirtieron en un clásico. No solo del deporte sino también de la salud del pueblo uruguayo.