La frazada corta del tenis uruguayo
Con un Marcel Felder que dejó el alma en la cancha, pero sin Pablo Cuevas, Uruguay perdió con Chile y se despidió este año de toda posibilidad de pelear por el ascenso al Grupo Mundial
Nos faltan jugadores, de todas formas conseguimos algo importante. Llegamos al último día y peleamos”, explicó Enrique Pérez Cassarino a El Observador. “Si hubiera estado Pablo Cuevas el equipo se repartía diferente. No obstante, falta un plantel más largo”, agrega cuando el periodista le pide explique por qué razón el tenis uruguayo siempre está ahí, llega a la puerta de instancias importantes pero no concreta.
"Me voy triste por no haber conseguido el triunfo, pero al mismo tiempo con la sensación de tranquilidad por lo que luchamos durante los tres días en procura de llegar al triunfo" (Marcel Felder, tenista uruguayo)
Felder entró en partido en el segundo set. En el primero, el chileno empezó como para resolverlo muy rápido, con saques de 200 kilómetros por hora. Capdeville quebró en el cuarto punto, el uruguayo recuperó enseguida, pero otra vez el chileno llevó ventaja para su marcador. Así sentenció con un 6-2 en 40 minutos. Pero nada sería igual a partir del segundo set. Por la actitud de Felder y porque lo llevó a su juego, según comentaba el ex tenista argentino Horacio de la Peña en la transmisión en vivo para Chile.
En ese segundo set, Felder levantó un 0-40 con puntos largos y mucha intensidad, mientras el chileno comenzaba a sentir la presión por el juego del uruguayo y por el público. Quebró en el quinto punto, pasó 3-2 y mantuvo la ventaja para empatar el juego y poner emoción a una serie que en lo previo los chilenos consideraron que, sin Pablo Cuevas (el mejor tenista uruguayo), la aseguraban el sábado con el triunfo de dobles.
Cuando se jugaba el séptimo punto el árbitro español realizó la primera advertencia al público uruguayo, porque gritó un punto antes que el juez. De ahí en más el partido ingresó en un espiral de violencia, que llevó al chileno Capdeville a sufrir en extremo, porque Felder encontró el tenis y las fuerzas para forzar la victoria.
El uruguayo se llevó el segundo set 6-4 y el tercero 6-2, con una gestión que levantó al público y llenó de ilusiones a los 600 espectadores que colmaron las gradas.
En el cuarto set resurgió el tenista chileno al grito de “muerto”, que bajó de la tribuna, discusiones entre los dirigentes, porque los visitantes reclamaban por los gritos que salieron desde el banco de Uruguay. Entonces, el sexto punto de ese cuarto set marcó un antes y un después. “No me parece extraño. El cansancio le empieza a pasar factura, porque dejó todo para su país”, explicó en plena transmisión De la Peña.
Capdeville ganó el cuarto 6-2 e ingresó al último con la confianza de que su tenis iba en ascenso y el del uruguayo en franca decadencia. Quebró Capdeville en el segundo punto, recuperó Felder en el tercero, quebró nuevamente el chileno y con el partido 4-1 y con el visitante sacando otra vez a 200 kilómetros por hora se desbordó la tribuna y el árbitro penalizó a Uruguay, cuando Felder podía quebrar y mantenerse en partido. “La regla existe y la puede aplicar. De todas formas fue muy severo. Si alguien vio Argentina el sábado con (este juez) en el Parque Roca el partido no terminaba. Antes de la primera advertencia, le piden al capitán local que intervenga y el juez no lo hizo”, explicó el capitán uruguayo.
“Al juez lo único que le dije fue que no estaba de acuerdo con la decisión que había tomado”, agregó. De allí en más se terminó de desvirtuar el juego. Cuando el partido estaba 5-2 en el último set lanzaron una botella a la cancha y el juez debió suspender el partido, pero, según los entendidos, le faltó categoría para hacerlo. Y así se cerró otra jornada en la que el tenis uruguayo quedó en el casi. Para cambiar eso siempre es necesario pensar a largo plazo y avanzar con proyectos sólidos, en el tenis o en el deporte que sea.