ver más

“Estoy muy conmovido; lo de la gente de Peñarol es increíble”, fueron las primeras palabras de Darío Rodríguez a la prensa, mientras un hincha eufórico le gritaba: “éste es el hombre, bien Darío…”. “Emoción”, dijo el capitán de Peñarol que caminaba entre una multitud de hinchas que se agolparon en el aeropuerto.

La fiesta se convirtió en desborde cuando los hinchas pasaron las vallas de seguridad. Algunos adolescentes se ganaron la foto con sus ídolos a fuerza de empujones. El “Lolo” Fabián Estoyanoff fue el más requerido.

“No se consiguió el objetivo, pero la gente nos recibió como campeones”, dijo Alejandro Martinuccio mientras los hinchas coreaban “porteño, porteño” y lo levantaban en andas.

El aeropuerto parecía la Amsterdam. A la hora 20.00 unos 500 hinchas recibieron en el nuevo aeropuerto a los jugadores, dirigentes y cuerpo técnico de Peñarol, tras la derrota 2-1 en la final de la Copa Libertadores. Banderas, camisetas y pancartas que los saludan como "héroes" le dieron el colorido a una tardecita lluviosa, que no mitigó el fervor copero, a pesar de la derrota en el Pacaembú.

Los jugadores desfilaron entre dos columnas de hinchas, que los abrazan y saludan. La fiesta carbonera se desató sin reparos entre fuegos artificiales.

Los dirigentes de Peñarol informaron que apenas arribaran al aeropuerto los jugadores quedarían "libres" y darían comienzo a su licencia de dos semanas, pero la mayoría del plantel se fue en el ómnibus hasta Los Aromos acompañado por una caravana de autos. Freitas, Sosa y González se retiraron del aeropuerto en autos particulares.

“Estoy muy conmovido; lo de la gente de Peñarol es increíble”, fueron las primeras palabras de Darío Rodríguez a la prensa, mientras un hincha eufórico le gritaba: “éste es el hombre, bien Darío…”. “Emoción”, dijo el capitán de Peñarol mientras caminaba entre una multitud de hinchas que se agolparon en el aeropuerto.

La fiesta se convirtió en desborde cuando los hinchas pasaron las vallas de seguridad. Algunos adolescentes se ganaron la foto con sus ídolos a fuerza de empujones. El “Lolo” Fabián Estoyanoff fue el más requerido.

“No se consiguió el objetivo, pero las gente nos recibió como campeones”, dijo Alejandro Martinuccio mientras los hinchas coreaban “porteño, porteño” y lo levantaban en andas.