La madurez de Cavani
Con sus gestos en PSG y su actitud en la selección, llega a sus 30 años como líder y dueño de personalidad y juego que ilusiona al hincha
Cuando en algunos años los libros de historia del fútbol se refieran a Edinson Cavani, lo harán con singular reconocimiento y énfasis para subrayar la trayectoria de uno de los mejores goleadores de una época del fútbol mundial. Entonces, podrán reseñarlo como un goleador de raza, atleta de unas condiciones físicas que lo hacen diferente al resto, de resistencia sin igual, que define con las dos piernas, que tiene una gran visión de cancha, que sin medir el esfuerzo –cada vez que defendió a Uruguay– se vistió con el overol del sacrificio que imponía la propuesta de su entrenador Tabárez, donde el orden táctico y la disciplina defensiva se transformaron en bandera de uno de los ciclos más exitosos del combinado.
En esa cronología histórica de Cavani, le recordarán que llegó a su primer Mundial como uno más de los 23 jugadores del plantel, porque no había sido considerado en el cierre de las Eliminatorias el año anterior, pero en Sudáfrica 2010 se transformó en una pieza clave en la estructura de la selección. Desde el sacrificio construyó su lugar en el combinado. Aunque era goleador y figura de Palermo de Italia, la número 9 era de Suárez, que se abría paso hacia una carrera histórica con la celeste. Cavani aceptó ser el cuarto volante por afuera, por derecha, asumió el sacrificio de ir y venir en la cancha como si su arte en el campo pasara por otros aspectos cuando en realidad estaba allí por el gol.
A la sombra de Suárez y con la mochila que le ponía el presidente de Palermo, que públicamente reclamaba que debía jugar como goleador y no como carrilero, porque era el máximo artillero de Italia, bancó, y no salió más del equipo titular. La suspensión que FIFA le aplicó al Pistolero en 2014, le despejó el camino para que fuera el 9 de la celeste.
Hoy la foja de servicio de Cavani con la selección mayor de Uruguay dice que jugó 93 partidos y que convirtió 38 goles. A este ritmo, llegará a los 100 encuentros en el Mundial de Rusia del próximo año.
El fútbol le había deparado más sacrificios.
En Europa
Como si su doble esfuerzo para ganarse un lugar como goleador (jugando como volante) no fuera suficiente con el camino que debió recorrer en la selección.
Tras consagrarse goleador del fútbol italiano en 2013 y conquistar a los fanáticos napolitanos que lo comparaban con Diego Armando Maradona, fue transferido a PSG en una cifra récord para un jugador uruguayo (65 millones de euros). Sin embargo, los goles y la fortuna que pagaron por el salteño no fueron suficientes para que ocupara el lugar de estrella que sus números en la red le habían brindado. Quedó a la sombra de Ibrahimovic. El sueco era el dueño del cuadro.
Tuvo que esperar tres años, a que emigrara el delantero al fútbol inglés, para ser el dueño de los penales y de ese lugar en la cancha que ya se había ganado en Italia.
El salteño veía en 2015-2016 cómo Zlatan cerraba con 50 goles en 49 partidos, mientras Cavani, a puro sacrificio y sin penales, anotaba 25 en 52 partidos.
Edinson Cavani
undefined Con la celeste de Napoli, Cavani fue máximo goleador de la Liga de Italia 2012/13, con 29 goles
Con la celeste de Napoli, Cavani fue máximo goleador de la Liga de Italia 2012/13, con 29 goles
AFP
Por esa razón, cuando le dieron su lugar, como centrodelantero, la temporada pasada mostró la mejor versión: Cavani anotó 49 goles en 50 partidos, dueño de los penales, ídolo del equipo y referencia ineludible del juego de PSG. Hasta que este verano europeo el millonario árabe pagó una cifra histórica para contratar a Neymar.
Lejos de disfrutar del lugar que se había ganado, se topó con un nuevo problema: los berrinches de una figura internacional.
El 25 de agosto en el Parque de los Príncipes, Cavani le mostró a Neymar su lugar en el equipo cuando PSG tuvo el primer penal. Liderazgo y responsabilidad. Como para marcar la cancha. El salteño tomó la pelota y pateó el penal. El brasileño se fue enojado a ocupar un lugar a un costado, y se inició una disputa mediática que alcanzó niveles inesperados.
Neymar subió a Instagram fotos de festejos sin incluir a Cavani; sin embargo, el uruguayo respondió con altura y madurez: mostró la celebración con el brasileño incluido.
Finalmente, con la madurez propia que le brindan tantos años de fútbol y con los códigos que aprendió en las canchas de su Salto natal, rechazó, según medios franceses, una oferta millonaria del dueño del equipo para dejar patear los penales a Neymar, aceptó compartir la tarea y el pasado viernes, cuando los hinchas de PSG mostraron su respeto y reconocimiento al uruguayo y rechazo al brasileño con silbidos, después que Neymar anotó desde los 12 pasos le dio el abrazo que no solo marcaba un momento, sino la madurez de un futbolista que está por encima de todo.
Ese Cavani que a los 30 años parece consolidado, será este jueves ante Venezuela el encargado de ponerle con su sacrificio lo que desde el primer día le ordenó Tabárez, y que consagró con goles que lo colocan como segundo goleador de la historia de la Asociación Uruguaya de Fútbol.