Tan solo mantenerse de pie dentro de un traje espacial que, junto con la mochila, puede llegar a pesar más de 130 kilos ya es toda una proeza. Pero si además de llevarlo puesto, se añade la ardua tarea de buscar fósiles en un entorno más que hostil, la gran proeza se vuelve todo un reto físico y mental para los astronautas, que pueden ver muy reducidas sus capacidades en esta carrera a contrarreloj.
La NASA desarrolla el traje para los paseos marcianos
La agencia espacial realiza experimentos en un desierto australiano para evaluar la efectividad de los científicos a la hora de desempeñar tareas científicas llevando puesto el aparatoso traje espacial