ver más

Diez años le llevó a Estados Unidos capturar al líder de la red terrorista Al Qaeda y autodenominado responsable de la masacre de las torres gemelas en Manhattan, Osama bin Laden. Uno solo estuvo Kathryn Bigelow para filmar una película basada en los hechos. La noche más oscura es el controversial resultado, un thriller en que la ascendente Jessica Chastain encarna a una agente de la CIA detrás de la caza y muerte del criminal más buscado del mundo.

Sucede que Bigelow, que en 2010 se llevó el Oscar a la Mejor dirección –la primera mujer en lograrlo– por Vivir al límite, venía planeando junto con el periodista y guionista Mark Boal un proyecto para su siguiente película que habría de llamarse Matar a Bin Laden y que narraría los infructuosos intentos de la inteligencia estadounidense de hallar al personaje del título. Hasta, por supuesto, el 2 de mayo de 2011, cuando el gobierno de la primera potencia mundial anunció que finalmente había logrado dar captura al terrorista.

Bigelow y Boal ya habían trabajado juntos en Vivir al límite, por lo que tenían el mecanismo aceitado y se pusieron con velocidad a la tarea de adaptar para el cine esa historia: la caza frustrante, larga, con vetas de ilegalidad y en última instancia sangrienta y victoriosa que permitió a los del país norteamericano dormir tranquilos después de una década.

Buena parte de la crítica anglosajona ha respaldado a La noche más oscura, colocándola entre las mejores películas del año pasado. Sobre todo se ha alabado la dirección de Bigelow y la actuación de Chastain (El árbol de la vida), una mujer que ha aparecido en un altísimo número de filmes en los últimos años y que parecería haber encontrado en esta agente de la CIA su salto definitivo al estrellato. Ya obtuvo el Globo de Oro a la Mejor actriz dramática.

El problema que ha tenido hasta ahora la última obra de Bigelow, y que la convirtió en la película más controversial de 2012, fue el ataque que recibió de parte del Senado estadounidense, tanto de políticos republicanos como demócratas. Los legisladores han negado que, como se muestra en La noche más oscura, se haya utilizado en algún momento la tortura como un mecanismo para obtener confesiones de los prisioneros acerca de la localización de Bin Laden. Entre ellos, el excandidato a presidente John McCain fue uno de los más vocales.

La publicidad negativa facilitó el éxito rotundo de la película en la taquilla de Estados Unidos, pero le jugó una mala pasada en los premios, en los que se han favorecido otros trabajos por encima de este, algunos considerados inferiores. Por ejemplo, para rechazo de los entendidos, Bigelow no recibió una nominación a los Oscar como directora.

Sea como sea, La noche más oscura parece ser una experiencia emocionante, entretenida y con seguridad una satisfacción para aquellos que vieron en sus pesadillas durante años al hombre más peligroso del mundo.

NULL

Seguí leyendo