Aunque la aparición anual de una nueva entrega del Call of Duty es un rito que se repite, la de este año era esperada con expectativa ya que se trataba de una colaboración entre Activision e Infinity Ward luego de casi dos años de trabajo. Call of Duty Infinite Warfare se presentó el 2 de noviembre y demostró que, si bien sigue estando en la punta, no logró la mejor de las secuelas posibles o al menos fue superada por alguno de sus competidores (como Battlefield 1).
La nueva guerra de Call of Duty
La última entrega de la saga de disparos se sumerge como nunca en la ciencia ficción