Es la noche perfecta. Soñada. Nadie se quiere ir del Estadio Centenario y ya no solo por la victoria 2-0 ante Colombia, el tercer triunfo consecutivo en la instancia más crítica del clasificatorio para Brasil 2014, mirar la tabla y compartir el cuarto lugar (que es quinto por diferencia de goles) con Ecuador –con el que la celeste jugará el 11 de octubre– y la posibilidad de pelear por la clasificación directa al Mundial. Nadie se mueve porque quiere rendirles el homenaje a esos leones que adentro de la cancha ejecutaron el plan perfecto. Ese que tuvo todo lo que se necesita para conseguir los grandes logros. Desde la planificación, hasta la ejecución. Con cada uno de los detalles bien cuidados y atendidos. Por la propuesta de Tabárez, que plantó en la cancha un equipo bien corto, que tomó la menor cantidad de riesgos posibles, y por 11 hombres que realizaron un despliegue encomiable. Así, desde principio hasta el final Uruguay ejecutó la obra perfecta, la obra maestra, que tuvo los ajustes necesarios para darle a la formación los toques que necesitaba en ataque para buscar el triunfo y que le permitió a los uruguayos volver a disfrutar con un grupo de futbolista que siguen haciendo historia.
La obra maestra de Tabárez
No hay planificación perfecta sin rendimientos superlativos: frente a Colombia, Uruguay tuvo el combo que le permitió quedar en la puerta para ir directo al Mundial