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El 22 de julio del año pasado Anders Behring Breivik, un noruego de 32 años, mató a 77 personas e hirió a cientos más al colocar una bomba en Oslo y disparar a quemarropa ante una multitud que acampaba en la isla de Utoya. Tres días después, Alexander Dale Oen le dio a un país devastado por la tragedia su primera medalla de oro en la historia de la natación al imponerse en los 100 metros pecho del Mundial de Shanghái.

Aquel día, Dale Oen se tocó la bandera noruega estampada en su gorra de nadador, alzó las manos al cielo en homenaje a los caídos y lloró al escuchar el himno de su país.

El lunes, Noruega volvió a llorar. El nadador se desplomó en la ducha tras una sesión de entrenamientos y murió. Tenía 26 años. La causa del deceso fue un infarto.

Dale Oen entrenaba en la ciudad de Flagstaff, en el estado de Arizona, junto a la selección olímpica de su país donde preparaba los Juegos Olímpicos de Londres y su asalto al oro, ya que en Beijing 2008 cayó ante el japonés Kosuke Kitajima.

“Como nadador era un fuera de serie, estaba por encima de Kitajima”, declaró a EFE el español Melquíades Álvarez, el mejor pechista español. Y eso que el japonés fue bicampeón olímpico en 100 y 200 m pecho tanto en Atenas 2004 como en Beijing 2008.

La FINA, ente mundial rector de la natación presidido por el uruguayo Julio Maglione, emitió un comunicado sobre el deportista: “En la memoria de todos está presente su coraje en Shanghái brillando en la pileta inmediatamente después de los tristes eventos que tuvieron lugar en Noruega. Su ejemplo ha sido uno de los momentos más intensos de esos campeonatos”.

El español Álvarez rememoró algunas confrontaciones que tuvo con el noruego y explicó que su salto al primer orden mundial se dio en el Europeo de Eindhoven, en 2008 donde fue medalla de oro en su prueba madre, el 100 m pecho, y plata en 50 y 200 m de la misma especialidad.

Ese fue el primer oro para Noruega en un Europeo. La historia recién empezaba.

Sin embargo, su primera medalla continental la obtuvo en el Europeo de Budapest 2006 al ser plata en el 100 m. En Europa esta clase de certámenes se disputa cada dos años mientras que los torneos continentales de pileta corta (25 metros) se celebran anualmente a fin de temporada.

El último logro de Dale Oen se remonta así a diciembre del año pasado cuando en la ciudad polaca de Szczecin fue oro en 100 m y bronce en 50 m.

Desde entonces se concentró en Londres hasta que la fatalidad golpeó a su puerta. Su nombre quedará en la historia. Hasta el Mundial de Shanghái 2011, Noruega tenía dos medallas en mundiales, en damas: Lene Jennsen (plata en 100 m libre en Berlín 1978) e Ingvild Snildal (bronce en 50 m mariposa de Roma 2009). A eso hay que sumar su plata olímpica en Beijing, inédita para los noruegos.

Su deceso, sumado al del futbolista italiano Piermario Morosini, reabre en este 2012 el debate de los efectos colaterales del alto rendimiento. Y aunque se trate de casos aislados que representan un bajo porcentaje entre los deportistas de elite, la muerte reclama respuestas.