La peor despedida
Después de haber logrado la clasificación al Mundial de la categoría y a los Juegos Olímpicos de Londres, la selección uruguaya, que con un empate era campeona, se retiró humillada del torneo de Perú
Treinta años esperando este momento y tres minutos para tirarlo todo por la borda, porque el partido se definió entre los minutos 40 y 43 del primer tiempo, cuando Brasil marcó los dos primeros goles y fue expulsado el uruguayo Adrián Luna. Ahí se terminó el sueño acunado por la sub 20 de romper un maleficio de 30 años. Los norteños golearon 6-0 y se quedaron con el título sudamericano que Uruguay espera infructuosamente desde 1981.
Lo que más duele es el resultado. Porque un grupo que consiguió clasificar a los Juegos Olímpicos después de 83 años, que llegó al último partido del hexagonal final con la posibilidad del empate para obtener el galardón, no merecía irse humillado de Perú. Pero esto es fútbol y ganó el mejor; de eso no hay dudas. Neymar, Lucas, Casemiro, Willian son superiores a los uruguayos. Y más después de ese tramo final del primer tiempo, agravado con el comienzo del segundo, cuando los celestes no aprovecharon un penal (Matías Vecino lo tiró alto) y la expulsión de Saimon.
Después, cada vez que llegó Brasil al arco de Ichazo, fue gol. Los muchachos de Verzeri se enloquecieron, perdieron la brújula y las brechas se abrieron en el fondo.
Al comienzo del partido, cuando nada hacía predecir el futuro, Uruguay entró con una consigna. Tratar de achicar a Neymar a patadas. Y esa es una estrategia que no siempre da resultados. A los dos minutos ya habían revolcado dos veces a la figura brasileña. Pero también ya tenía amarilla Platero.
El planteo de Verzeri fue similar al que hizo contra Argentina en el encuentro anterior, con tres zagueros, cuatro volantes, un enganche y dos delanteros. Pero esta vez no encontraron los espacios para las corridas de Vecino.
Solo Polenta ingresó un par de veces por la banda izquierda y generó las escasas ocasiones de Uruguay. Pero una vez más falló el delantero, porque Federico Rodríguez desapareció del torneo después que se hizo su pase al fútbol italiano.
Todo lo demás fue de Brasil. La pelota, el juego bonito, los goles y ni se enteraron que el partido se jugó en una cancha donde predominaba más el barro que el césped.
Fue una amarga despedida para los celestes que empañó lo que ya habían logrado.