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Cuando en 2003 Gustavo Munúa estuvo a escasos minutos de romper el récord de imbatibilidad del aurinegro Ladislao Mazurkiewicz (987 minutos) y al año siguiente apareció con un fulgor extraordinario Sebastián Viera, la fábrica de goleros de Nacional alcanzaba su máximo esplendor. El entrenador de arqueros Darwin Dalmás (eterno suplente del brasileño Manga en los años 1970) era considerado uno de los mejores del país, al punto que el presidente albo Ricardo Alarcón decía entonces que se trataba del jugador más importante del club, “porque hace los mejores goleros de Uruguay”. Hoy, el dueño del arco tricolor es Leonardo Burián, otro futbolista hecho en casa que alcanza ese reconocimiento próximo a los 30 años.

Munúa fue transferido en 2003 a Deportivo La Coruña (un pase que aún Nacional no cobró en su totalidad) y a Viera lo pretendió Arsenal inglés antes de pasar a Villarreal español en 2005. En su momento ambos ocuparon el arco de la selección nacional con suceso.

Sin embargo, las estadísticas muestran que Munúa y Viera son los únicos dos goleros surgidos en el club en los últimos 20 años que lograron trascendencia internacional y llegaron a jugar en el fútbol europeo. Los números son tajantes: desde 1992 los tricolores contrataron 14 arqueros y solo cinco de la casa llegaron a jugar algún campeonato en Primera división. En realidad no debería asombrar este dato, porque los tres goleros campeones de América y del mundo con Nacional llegaron de afuera: Manga en 1971, Rodolfo Rodríguez en 1980 y Jorge Seré en 1988.

Además de Munúa y Viera, Carlos Nicola apareció con grandes condiciones en 1995 y permaneció como titular hasta 1997. También defendió a la selección. Pero le tocó jugar en una época nefasta para el club y la mayoría de los futbolistas que aparecieron durante el quinquenio de Peñarol, no son recordados con beneplácito por los hinchas albos. Además, después de irse unos meses a préstamo a San Lorenzo, Nicola regresó a Nacional y recibió un gol increíble en la primera final del Campeonato Uruguayo de 1999 frente a Peñarol, lo que determinó su definitivo destierro del club.

Jimmy Schmidt y Burián, completan el quinteto. Aquel fue titular en la Liguilla de 1999 con apenas 17 años. Munúa estaba lesionado y Nicola se había cavado la fosa en las finales, por lo que Hugo De León le brindó la oportunidad a Schmidt. Y fue campeón. Pero después, nunca más jugó. El Bebote (así le decían) tiene hoy 30 años y defiende a Envigado de Colombia.

Burián, en tanto, es el actual titular de Nacional. En 2004 apareció como suplente en algunos partidos de Primera división. En 2006, aún sin debutar, fue cedido a préstamo a Bella Vista, donde permaneció dos años. Regresó en 2008 y jugó varios partidos del Apertura porque se lesionó Alexis Viera. Pero nunca logró quedarse definitivamente con el puesto, hasta que el año pasado el técnico Juan Ramón Carrasco decidió que él y Rodrigo Muñoz alternaran su participación.

Con la llegada de Marcelo Gallardo, Muñoz recobró la titularidad y Burián retornó al banco decidido a irse si no jugaba este año. Pero Muñoz se marchó primero, contratado por Libertad de Paraguay. Entonces Gallardo le confió el puesto al Cachorro, que ya cuenta con 28 años. Sin embargo, sus actuaciones no terminan de convencer y después del desempeño de Jorge Bava el jueves frente a Vasco da Gama, hay en el club quienes entienden que si Burián no mejora, tarde o temprano perderá los privilegios.

En los últimos veinte años, también surgieron goleros como Diego Monserrat (terminó atajando en el fútbol playa) y Lucero Álvarez, actual número 1 de Rampla Juniors. Nacional también cedió en préstamo a Nicola Pérez, de quien se tenían muchas esperanzas. Y el actual tercer golero es Martín Tejera, de 21 años, surgido en las inferiores albas, pero que aún no debutó en Primera.

Pero lo que ha sido una constante en los últimos 20 años, es la proliferación de variopintos goleros contratados desde otros equipos. La cuenta comienza en 1992, cuando ya estaba Seré. Para Tabaré Alonso, actual entrenador de goleros de Nacional, esto no siempre significa una sombra para los juveniles. “Depende de quién se contrate. Si el que llega, es una figura de trascendencia deportiva y sobre todo humana, se conseguiría que todos aquellos jóvenes integrantes de las divisionales formativas, lo tomaran como un ejemplo a imitar”, expresó en una entrevista publicada por la revista Clásico bolso.

Esto pese a que hubo casos en esta década en que Nacional contrató goleros que solo entrenaron con el plantel principal: Ignacio De León y Óscar Castro en la temporada 2007/2008, por ejemplo.

Para Alonso, los actuales goleros de Nacional “son los mejores del país” y agregó que “todo aquel que elige jugar en la posición de arquero sabe desde un principio, que sólo uno de ellos tiene la posibilidad de jugar, mientras los otros deben trabajar permanentemente, esperando la oportunidad de que cuando les toque actuar, lo hagan de la mejor manera. La motivación surge por la importancia de integrar el plantel de una institución tan importante y grande como lo es Nacional”.Las fallas en este puesto son fatales, pero “todos cometemos errores, en cualquier orden de la vida. Pero en los arqueros son más vistos. Por supuesto que la confianza es muy importante, en este puesto, pero debe jugar aquel que esté en mejores condiciones”.Por eso la carga que tiene Burián es doble. Histórica por un lado y diaria, porque en su puesto las oportunidades son escasas y hay que aferrarse a ellas.