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La copa finalmente fue para Uruguay. Tras imponerse 4-3 en la definición por penales, Uruguay se quedó con el amistoso revancha de la semifinal del Mundial, copa “Confraternidad Antel”. Fue un empate 1-1 en los 90 minutos, que derivó en la definición por penales, donde Álvaro “Palito” Pereira fue el encargado de acertar el último penal que le dio un buen festejo a las casi 50 mil personas que llenaron el Centenario.

Fue una copa simbólica. Pero quizás, lo más importante que quede para destacar es el rendimiento Uruguayo, que sin brillar, volvió a estar a la altura de las principales potencias mundiales, como lo había demostrado hace 10 días ante Alemania. De hecho, estuvo a segundos de asegurarse la victoria, que hubiese significado barrer con el invicto de casi un año del equipo holandés.

En los 90 minutos Uruguay volvió a mostrar mucha potencia ofensiva, lo que a esta altura es el mayor tesoro del equipo de Tabárez. Pese a que fue dominado buena parte del primer tiempo, en cada llegada logró inquietar al fondo holandés.

También es cierto que en defensa, como contra Alemania, por momentos se hizo difícil aguantar el ritmo del rival con la pelota, que cuando buscó en profundidad las espaldas de los defensas uruguayos pudo lastimar.

Holanda fue el dominador claro de los principales minutos, cuando se adueñó de la pelota y empezó a llevar peligro desde los costados. Uruguay respondió con algunas llegadas de contragolpe, aunque sin poder hacerse cargo del partido.

Lugano pudo perfectamente ver la roja a los 30 minutos, cuando fue con las dos piernas a golpear a Van Persie, aunque el juez argentino Néstor Pitana lo perdonó y sólo le mostró amarilla.

Sobre el cierre del primer tiempo llegaron dos jugadas polémicas, mal anuladas por Pitana: primero lo tuvo Holanda, y después Suárez, pero el juez anuló erróneamente, cuando el jugador de Liverpool entraba a definir detrás de la línea de pelota tras buen pase de Cavani.

En el segundo tiempo el ritmo aminoró, y los celestes ya no sufrieron tanto en los últimos minutos, cuando el juego se alejó de los arcos.

Así se iba el partido, con un empate justo por lo que mostraron los dos equipos, hasta que apareció Luis Suárez. Justo él, quien se había quedado afuera de la semifinal de Sudáfrica por la mano ante Ghana, la puso justo contra el rincón tras una gran jugada de contragolpe, pone el 1-0 en el amistoso ante Holanda.

Fue lujo y efectividad al mismo tiempo: una espectacular jugada de contragolpe de Uruguay puso el 1-0 que abre un cerradísimo partido ante Holanda, la revancha del amistoso del Mundial de Nueva Zelanda. Cuando iban 36 minutos de la segunda parte, Suárez tomó la pelota, abrió con Cavani, el del Nápoli se fue por izquierda, jugó al medio ya apareció su coterráneo Suárez, que la tocó suave al rincón izquierdo de Stekelemburg. Para eso también fue clave Able Hernández, que abrió las piernas justo a tiempo para no permitir la reacción al arquero holandés.

La victoria estaba en las manos, pero otra vez, un error defensivo dejó a los celestes con las manos vacías: centro, Eguren que defendió tarde y mal Kyutt lo primereó, Muslera salió muy mal y Holanda salvó el invicto cuando se jugaban descuentos.

Luego llegaron los penales, que empezaron con buenos augurios, cuando erró Van Persie. Lo siguiente fue: Cavani gol, Van Schark gol, Hernández gol, de Jong gol, Victorino gol. Elia erró el cuarto y dejó el camino despejado para que Lodeiro anotara el gol de la victoria, pero el sanducero marró. Heitinga volvió a darle esperanzas a los holandeses, pero finalmente Álvaro “Palito” Pereira terminó poniendo el gol que le significó la victoria a los celestes. Victoria amistosa, sí, pero que permite sumar argumentos para soñar con una nueva Copa América.