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El murmullo comenzó a escucharse cada vez más fuerte. Los periodistas deportivos de varios países se agolparon en las cercanías de las escaleras mecánicas del Hotel Intercontinental que llevan al centro de prensa de Mendoza. El ambiente se revolucionó y de a poco se seguían acercando los curiosos.

¿Había un jugador de la selección uruguaya? ¿Había surgido una novedad de último momento? ¿Le había pasado algo a alguien? No. Había llegado al hotel la mexicana Inés Sainz, considerada una de las periodistas más sexies del mundo.

“Los tacos nos ayudan”, respondió cuando un periodista admiró su estatura mientras se fotografiaba con ella. En un par de minutos, recibió más atención, fotos y preguntas que los futbolistas de la selección uruguaya en conferencia de prensa.

Algunos ya sabían frente a quién estaban. Otros simplemente se acercaban al ver a la llamativa mujer de 33 años en el hall de hotel. Con mucha simpatía, atendió a todos los periodistas de varios países de Sudamérica e incluso posó en las escaleras del hotel para un medio de prensa escrito.

“Primero soy periodista, después modelo”, aclaró a El Observador. Hace más de 10 años que trabaja para TvAzteca y llegó a Argentina para cubrir la campaña de la selección mexicana en el certamen.

Sainz fue elegida como la quinta periodista más sexy del mundo en el Mundial de Sudáfrica 2010 por la revista FHM (el primer puesto fue para la española Sara Carbonero, novia del golero Iker Casillas).

La mexicana -madre de tres hijos- es egresada de Leyes en la Universidad del Valle de México en Querétaro y tiene además una maestría en Derecho Fiscal realizada en la Universidad Autónoma de Querétaro.

Involucrada en una denuncia por acoso

A pesar de que Sainz explicó a El Observador que se trató de un malentendido, su ingreso al vestuario de los Jets de Nueva York y una denuncia al equipo por acoso causó un escándalo en el ambiente deportivo.

Otras periodistas que se encontraban en el vestuario decidieron realizar la denuncia tras afirmar que la mexicana fue objeto de comentarios ofensivos y de hasta recibir pelotazos por parte de un integrante del cuerpo técnico. El responsable del club debió pedir disculpas públicamente.