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La cultura está determinada por el contexto histórico en el que se crea y produce. Los momentos políticos y económicos muchas veces determinan qué géneros musicales, literarios o cinematográficos predominan. Por ejemplo, durante la Gran Depresión de la década de 1930, en Estados Unidos afloraron las comedias como forma de enfrentar la tristeza y pobreza que afectaba a la población.

Pero esta relación entre la cultura y su contexto también puede tener un componente más sutil. Terry Pettijohn, profesor de psicología en la Universidad Coastal de Carolina, publicó un estudio en el que analiza esta relación, determinando que la situación económica puede influir en los rostros que atraen más al público.

En abril de 2014, Pettijohn publicó la primera parte de su estudio en la que aplicaba su teoría a las canciones más populares de la música country entre 1946 y 2010. Este análisis determinó que en los momentos de mayor penuria económica, la gente prefiere a los artistas con rostros que aparenten mayor madurez, con ojos pequeños y mentones grandes.

Pettijohn se basa en la hipótesis de la seguridad ambiental, desarrollada en 1999 junto a su colega Abraham Tesser. Esta hipótesis plantea que, al perder confianza en la economía, el público deposita su confianza en personas con apariencia madura, ya que esto brinda más seguridad a nivel psicológico.

Este psicólogo también hizo extensivo su estudio a celebridades del cine y cultura popular, para encontrar resultados similares. Un ejemplo es el actor Gene Wilder que, con sus ojos grandes y redondos, generó mayor adhesión en tiempos de bonanza.

De todas maneras, a pesar de que el público influye en la creación de las estrellas, también cumplen su papel los críticos y agentes.

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