Entradas agotadas. Un estadio repleto pintado de amarillo y negro. Una festiva antesala para dar una vuelta olímpica atrapada 16 años en la historia. La violencia no tenía excusas para aparecer por el Centenario. Y sin embargo, pasó.
La violencia no para en la alegría
Con un estadio pintado de amarillo y negro y preparado para vivir una fiesta, un puñado de hinchas se enfrascó en una confrontación con la policía que respondió con gases y balas de goma: una mancha innecesaria