Con 19 años, Inés Remersaro es la mejor nadadora uruguaya. Pero ser la mejor tiene sus costos en un deporte tan amateur para el medio nacional. Su padre, Jorge, entrenador de waterpolo desde hace 32 años, lo tiene claro. Inés entrenó en Alemania y Colombia para mejorar. Ahora lo hará en Estados Unidos. Siempre con el apoyo de sus padres.

“El estudio y el deporte son muy importantes: por eso siempre apoyé a mi hija. En términos de ingresos han sido apoyos muy importantes pero soy consciente de que estamos en Uruguay”, explicó Jorge a El Observador.

Inés va a Biguá desde que tiene memoria. “Soy hincha a muerte del club”, explica.

Empezó haciendo gimnasia hasta que los genes la empujaron a la piscina.

Se federó en el año 2000 y empezó a defender a Uruguay en torneos regionales en 2004.

En el Sudamericano juvenil de Caracas 2007 ganó la medalla de oro en 200 m espalda, fue plata en el 100 m y ganó dos medallas en pruebas de relevos.

Eso la motivó a mejorar y buscar nuevos horizontes. En 2008 entrenó unos meses en Alemania y desde ese año viaja cada tanto a Colombia. “Estuve en 2008, en 2010 y este año preparándome para los Juegos Panamericanos”, contó Inés. En esa última etapa la Fundación Deporte Uruguay la ayudó con buena parte de los costos. Sus logros la llevaron a competir en los Juegos Odesur de Medellín 2010 y este año en el Mundial de Shanghái y en los Panamericanos de Guadalajara.

Este jueves, a la hora 23, partirá rumbo a Estados Unidos para entrenar en la Oklahoma Baptiste University con el entrenador Samuel Freas.

“En Colombia me comentaron que este entrenador estaba buscando armar un equipo femenino para la universidad y me contacté”, contó Inés.

“A partir del 23 de enero comenzaré un curso intensivo de inglés, en febrero empiezo a competir y en setiembre empiezan las clases. Tengo que asesorarme bien que voy a estudiar porque no hay Administración de Empresas que era lo que me interesaba”, explicó.

En Uruguay, Inés empezó a estudiar Ciencias Económicas pero con tantos viajes a cuestas tuvo que dejar.

“Espero a mitad de año conseguir una beca entera para así sacarle un poco de peso a mi padre”, dijo. Inés contó que este primer semestre le costará entre US$ 1.000 y US$ 1.500 para “estudiar, alojarme en el Campus, viajar, entrenar y competir”.

“Voy a estar en un pueblito llamado Sahwnee, a media hora de Oklahoma. Es una linda oportunidad para mejorar”.

En el horizonte de Remersaro están los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Para eso necesita ser la mejor marca técnica femenina para asegurarse el cupo que otorga la FINA para las federaciones en desarrollo, como la uruguaya.

En los últimos torneos (Mundial y Panamericanos), Inés logró esa marca superando a Antonella Scanavino, quien competía por Brasil en otras pruebas.

“Los Juegos Olímpicos son un sueño”, se limita a decir Inés. Como para no meterse presión. Un nuevo viaje la espera. Lejos de su familia y sus amigos. Lejos de Biguá. De la piscina y del básquetbol (el martes fue a ver el partido contra Hebraica). Pero con la firme posibilidad de entrenar con un técnico de primer nivel y en la cuna de la natación. Hasta dar la vuelta al mundo en la piscina.