De pronto, todo se transformó en la vida de Darío Rodríguez. Aquella tarde del 5 de mayo, en la que el zaguero integró el banco de suplentes de Peñarol en el partido ante Nacional por el Clausura más como un elemento de motivación para sus compañeros que por su aporte futbolístico –porque se recuperaba de un desgarro y no podía jugar–, desembocó en la peor noticia deportiva de su carrera, porque un control de dopaje cambiaría su destino.
Las claves del caso Darío Rodríguez
El jugador será notificado el viernes sobre un positivo en un control de dopaje y le retirarán la ficha médica; está expuesto a recibir una sanción y a los 38 años parece escribir el peor final de su carrera.