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Pese a todos los recaudos que se han pedido por parte del gobierno con relación a la segudidad en el fútbol, el tema de la violencia parece no tener fin.

Tanto Peñarol como Nacional debieron gastar un dineral (cerca de US$ 1.500.000 cada uno) para poder instalar las cámaras de reconocimiento facial que exigía el gobierno en sus respectivos estadios para organizar espectáculos de fútbol.

A su vez, algo similar ocurrió con el Estadio Centenario que fue el primero de los tres en colocarlas. A esto, se suman las cámaras de reconocimiento facial móviles que van a partidos de alto riesgo.

Sin embargo, desde que comenzó el año, antes del episodio de este sábado en un partido de la categoría sub 19 entre Platense y Basáñez en el que fueron agredidos dos jueces y por el que la AUDAF decidió suspender el sábado pasada la hora 23 la actividad completa de este domingo, ya hubo un par de episodios que llevaron a otras suspensiones.

El primero de ellos ocurrió en febrero pasado en el Parque Central. Nacional y River Plate estaban prontos para jugar por el Torneo Apertura,

A su vez, hace apenas un par de semanas, fue suspendido el partido que jugaban Racing y Boston River y que empataban 1-1 por una agresión que sufrió el arquero de este último, Adrián Berbia, por parciales albiverdes cuando faltaban 3 minutos para el final. El Tribunal de la AUF decidió este viernes 22 que se jugaran esos 3 minutos y suspender con dos fechas de localía a Racing.
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