Con sus textos atrajeron a millones de lectores a través de diferentes épocas y sus nombres quedaron inmortalizados para la posteridad a través de sus obras, convirtiéndose en parte del canon cultural de Occidente.
Con sus textos atrajeron a millones de lectores a través de diferentes épocas y sus nombres quedaron inmortalizados para la posteridad a través de sus obras, convirtiéndose en parte del canon cultural de Occidente.
Cada época tiene sus grandes escritores, que incluso luego de su muerte siguen siendo figuras de culto. Esta situación se transmite incluso a sus tumbas, que se convierten en sitios turísticos a lo largo del mundo.
Con la confirmación de parte de un equipo de científicos españoles de que los restos del autor de Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes, estaban en una cripta en el convento madrileño de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso, es probable que este sitio se sume a una lista de tumbas de escritores famosos que se visitan como lugares de homenaje e interés turístico.
En Madrid también puede verse la tumba de Félix Lope de Vega, autor clave del Siglo de Oro español. Al mismo se suma Francisco de Quevedo, otro de los nombres fundamentales de esa etapa, cuyos restos pueden visitarse en la iglesia de San Andrés, en la localidad de Villanueva de los Infantes, en la región de Castilla-La Mancha.
Un lugar particularmente destacado para aquellos que recorren los lugares de descanso eterno de los escritores más destacados en el cementerio de Montparnasse, en París. Allí se encuentran las tumbas de los franceses Charles Baudelaire, Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, pero también los del argentino Julio Cortázar, el inglés Samuel Beckett y el peruano César Vallejo. Los visitantes suelen dejar mensajes, flores y dibujos, principalmente sobre las lápidas de Baudelaire y Cortázar.
La abadía de Westminster, en Londres, también aloja los restos de varios autores destacados, entre ellos Charles Dickens y Ruyard Kipling.
Lejos de casa
El argentino Jorge Luis Borges fue enterrado, por su parte, en el cementerio suizo de Plainpalais en Ginebra. El suyo es uno de los varios casos de escritores cuyos restos que descansan lejos de su tierra natal.
Tal es el caso de Gabriel García Márquez, una de las pérdidas más recientes de la literatura mundial. El colombiano, ganador del Nobel de Literatura, murió en México, donde fue cremado, aunque su última residencia en el Distrito Federal se visita como un templo.
En su tierra
Hay autores intrínsecamente relacionados con la cultura de un país y que allí descansan. Dante Alighieri, autor de La Divina Comedia, descansa en Ravena, al Norte de Italia.
Franz Kafka está enterrado en Olsany, en República Checa, y León Tolstoi está bajo un túmulo de pasto en una hacienda al sur de Moscú, Rusia.
El Cementerio Central de Montevideo alberga, por su parte, a varias figuras clave de la literatura, la dramaturgia y la poesía nacional, como Delmira Agustini, José Enrique Rodó, Florencio Sánchez y Mario Benedetti, a los cuales se puede ir a visitar con tan solo tomarse un ómnibus.
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