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Peñarol no repitió ni por asomo las actuaciones de otros partidos del torneo Apertura y cayó ante Liverpool por 3-0, dejando escapar una gran oportunidad de distanciarse de su escolta, Cerro, quien también perdió sorpresivamente con Cerro Largo 1-0.

Con dos golazos desde afuera del área (Nicolás Royón en el minuto 40 y Hernán Figueredo en el 59) y otro tanto de Emiliano Alfaro en el minuto 75, los negriazules dieron el batacazo en el Estadio Centenario y se quedaron con el invicto aurinegro, lo que entrevera la tabla del torneo Apertura de cara a las cuatro fechas restantes y el complemento de la undécima este domingo.

Liverpool empezó dominando el balón y terreno y dispuso de alguna tímida posibilidad de anotar hasta los diez minutos del primero tiempo. Luego cedió la pelota y Peñarol, sin luces, controló el encuentro.

Pero cuando los aurinegros amenazaron con ponerse en ventaja, Nicolás Rochón aprovechó un pase largo al borde del área y tras deshacerse de la defensa aurinegra colocó un gran remate en el ángulo izquierdo del arco de Fabián Carini. De allí en más Peñarol nunca tuvo las riendas del cotejo y no llegó a sentirse cómodo en la cancha pese a algunos intentos desde afuera del área en el segundo tiempo por parte de Edison Torres y Sebastián Rossano.

En ambas oportunidades el arquero de Liverpool, Matías Castro, sacó los disparos al corner, subrayando la gran actuación del primer tiempo, cuando le tapó dos mano a mano a Marcelo Zalayeta y se quedó con una chilena ensayada por el delantero mirasol desde el borde del área.

Y Peñarol fue eso y muy poco más. Cuando todavía el partido estaba sin goles existió un penal cometido al brasileño Pedro que no fue pitado por el árbitro, quien entendió que el jugador simuló y lo amonestó.

Minutos después pasó algo similar en la otra área que es protestada por Liverpool. La jugada es más dudosa y el árbitro entendió que Alfaro buscó lo mismo que Pedro y sancionó con otra tarjeta amarilla.

Por el lado de Liverpool, después del gol jugó con la desesperación de Peñarol y aprovechás las desprolijidades del conjunto de Gregorio Pérez, que no paró de hacer ademanes y mostrar su disconformidad por el rendimiento de su equipo.

Liverpool controló todo el segundo tiempo y fue lastimando a Peñarol hasta dejarlo sin aliento con un gran planteo y mejor criterio para jugar el balón.