Errores graves e infantiles para profesionales, lentitud exasperante con la pelota, falta de sorpresa, nerviosismo que cada vez se siente más. Esos son algunos de los rasgos de este Peñarol, un equipo que no transmite nada.
Llegó la hora de los jugadores
Como ocurrió con Gregorio, Da Silva se hace responsable por el bajo rendimiento de Peñarol; no obstante, los futbolistas tienen que tomar la posta