Lo que el US Open se llevó
El retiro de Clijsters, el anuncio de Roddick más la contundencia de Federer y Djokovic marcaron el pulso de la primera semana
Que la competencia seria de los torneos de Grand Slam empieza en la segunda semana no escapa a la realidad y, generalmente, en los primeros días de juego solo queda espacio para algunas sorpresas. Sin embargo, el presente US Open fue dueño de una particularidad. Más allá de confirmar la mentada frase, también es verdad que se empezó a “jugar” en la primera semana.
Delpo venció el domingo a su compatriota –y promisorio–Leo Mayer por 6-3, 7-5, 7-6 (9). Esta vez la suerte para Federer y Djokovic estuvo repartida, porque mientras Murray aparece por el lado del suizo en el cuadro principal, conformando una eventual semifinal, Del Potro lo hace por el lado del serbio. En este caso, Del Potro también tendrá que sortear a un inspiradísimo Andy Roddick, en su último torneo como profesional y ante su público.
Roddick se convirtió en la sensación del torneo al anunciar su retiro del certamen tras pasar a segunda ronda. Ayer despachó al italiano Fabio Fognini por 7-5, 7-6 (1), 4-6, 6-4. En cualquier caso, tanto Federer como Djokovic llegan a los octavos de final sin ceder un solo set y casi sin despeinarse. Además, ambos llegan enfocados a continuar su duelo personal, por ahora dominado por el suizo, quien volvió este año a la cima al arrebatársela a Djokovic. Tras el torneo Federer seguirá como número uno, sin importar lo que suceda de aquí en más. Djokovic venció ayer al francés Julien Benetteau por 6-3, 6-2, 6-2.
En el cuadro femenino lo más relevante fue hasta acá la derrota y retiro de la tricampeona en Nueva York (2005, 2009 y 2010), la belga Kim Clijsters. Su despedida definitiva se produjo el sábado cuando perdió junto a Bob Bryan 6-2, 3-6, 12-10 en el dobles mixto ante Ekaterina Makarova y Bruno Soares. Serena Williams, por su parte, se muestra contundente, mientras las mejores del mundo buscan terminar la racha de los últimos siete Grand Slam, ganados por distintas jugadoras lo que marca la gran paridad existente entre las damas.