Bella Vista puso al ciclo de Marcelo Gallardo en el CTI. En la semana, la interna tricolor voló de temperatura. El diagnóstico de cara a enfrentar a Cerrito era muy claro: gana o cae el Muñeco. Por eso la mejor medicina que podía tener Nacional era un rival débil que no supiera aprovechar sus flaquezas. Cerrito fue la receta ideal. El tricolor le ganó 3-0 y recuperó signos de vitalidad en el Apertura.

Fue apenas un avance. Porque a pesar de la diferencia, al equipo le costó encontrar juego y vulnerar a un rival de vulnerable consistencia y escasas armas conceptuales para ofender. Basta decir que en los primeros 45 minutos, Nacional solo fue capaz de generar una acción de juego bien hilvanada.

Lento, posicional, sin transiciones ofensivas por los costados y anunciado en pelotazos, Nacional fue inoperante para abrir la defensa rival. A Cerrito le bastó con parar a un volante tapón –Alexis Da Silva– por delante de su línea de cuatro defensiva para evitar que Tabaré Viudez tuviera espacios para habilitar a Medina por esa zona. Y así no corrió riesgos.

Sin embargo, a los 25’ Jadson Viera recuperó una pelota en la mitad de cancha en la que Burgueño reclamó falta. El árbitro la desestimó y de ahí llovió un pelotazo para Medina que le ganó la posición a dos zagueros que habían entrado despiertos y que de súbito se durmieron. Con poco espacio y sin mucha idea de cómo definir, al Cacique se lo llevó puesto –torpemente– el arquero Salgueiro. Fue penal y gol del 9.

Después de esa acción medicinal para el ánimo, Nacional mejoró un poco. Cabrera, Viudez y Vecino se juntaron para habilitar a Abero que de volea la mandó al desierto de la Ámsterdam. Cerrito, que nunca inquietó, se quedó antes de irse al descanso con 10 por la expulsión correctamente decretada de Alexis Da Silva, quien cumplía un rol táctico importante en el equipo.

Para el complemento, Jorge Barrios no resignó delanteros para reforzar el medio y se quedó con Renzo Pérez como volante central. Nacional explotó esa zona a partir del ingreso de un Recoba que salvo para ejecutar los tiros de esquina –que endémicamente se estrellan contra la rodilla del primer hombre rival– recuperó la lucidez que mostró en las primeras fechas del certamen.

Con una habilitación fina y perfecta, el Chino puso de cara al gol a Viudez al minuto 65’ quien con un enganche largo y una potente definición cerró el partido.

Para entonces, Viudez ya había erosionado la banda derecha de Cerrito y la movilidad de Medina –de buen partido– había desestabilizado definitivamente a los centrales rivales.

Expuesto por los espacios, dotado de jugadores de menor capacidad técnica y empujado por el amor propio de Mauricio Bruzzone para ir al frente, Cerrito le sirvió la goleada a Nacional. Y el que lo aprovechó fue Recoba. Habilitado por Gonzalo Bueno que le dio un ritmo más intenso al equipo que el enlentecedor Matías Vecino, el Chino encaró a dos defensas rivales desde el vértice derecho del área. Y recién ahí estos advirtieron que Recoba es zurdo. Para entonces ya era tarde. El ex Danubio clavó un zurdazo abajo y se fue a gritar el gol con Gallardo y los suplentes.

Nacional 3 Cerrito 0. Las ventajas que dio el rival fue el santo remedio para que el tricolor recupere oxígeno en el torneo y ahora espere tranquilo a... Rentistas.