ver más

Es la hora 19 del miércoles, Uruguay empató con Holanda y le ganó por penales y el frío invade las afueras del Estadio Centenario. Los jugadores ya están todos arriba del ómnibus. Solo falta Diego Lugano, que no para de firmar autógrafos. Entonces sale el capitán. Los gritos de desesperación hacen temblar una de las torres lumínicas, ya apagada. El efecto Sudáfrica 2010 continúa. Los jugadores de la selección generan en las adolescentes uruguayas lo mismo que Justin Bieber o Lady Gaga. Pura locura.

Basta con mirar el partido. Cuando la blonda cabellera de Diego Forlán se despeina con el viento, la tribuna se carga de electricidad aunque el delantero meta un pase para atrás en la mitad de la cancha.

El público de la selección es distinto. Suspira de amor cuando corre Cavani. Bate palmas hasta con una pifia de Lugano. Pero también delira con el Ruso Pérez.

Había que ver lo que era el vestuario después del partido. Detrás del vallado la prensa estaba hacinada. Dentro del mismo un montón de hinchas con fotos, libretas y lapiceras.

Los jugadores fueron saliendo a firmar autógrafos y sacarse fotos. Las chicas –de entre 14 y 19 años– y los niños gritaban al ver a los ídolos celestes lejanos, tan carnales y próximos en sus chaquetas de cuero o canguritos.

“Lo de la gente es impresionante. Esto es por el grupo de Sudáfrica, por lo que logró. Yo que no estuve puedo decir que es realmente notable”, dijo un Abel Hernández sonriente.

Diego Godín, Lugano y Fernando Muslera también destacaron la hermosa sensación de volver a sentir el calor del hincha.

“El reencuentro con la gente fue lo más lindo y lo más positivo que nos llevamos”, contó el capitán Lugano. El zaguero se fue con una sobrecarga muscular en su pantorrilla izquierda: “Sabía que podía pasar porque veníamos de varios días parados y se jugó con mucha intensidad”, agregó.

Cada uno de los que desfilaba hasta el ómbnibus era acompañado por gritos de histeria adolescente que los esperaban afuera trepados a las rejas.

Hubo quienes evadieron el pasillo de hinchas y periodistas: Cavani, Suárez, Abreu, Pérez, Cáceres, Pereira y Arévalo Ríos.

Pero los que recibieron la efervescencia adolescente se fueron contentos. Firmando autógrafos y sonriendo para las fotos. Se fue el ómnibus. Rodeado de jóvenes que saltan y gritan como locos. Una chica tiene la cámara encendida y los ojos brillosos. Se sacó una con Lugano. Mejor que Justin Bieber.