Hace poco Carlos Maggi recordaba con nostalgia las ruedas de café en el bar Metro, en las que hace unos cuantos años participaba junto con Mario Arregui y otros escritores y periodistas, entre ellos Juan Carlos Onetti, Denis Molina, Líber Falco, Manuel Flores Mora y Felisberto Hernández, quienes también se reunían en el café Libertad de la Plaza Cagancha. Esas reuniones informales de los intelectuales, y de los uruguayos en general, en los boliches tienen una larga tradición. Al principio estaban las pulperías, que eran centros de interacción social. Luego vinieron los cafés y bares. Éstos, con sucesivos cambios que no alteraron su esencia, eran y en parte siguen siendo verdaderos foros de los pobladores de nuestra tierra.
Los boliches y el alma uruguaya
Participan en ellos pobres y ricos, jóvenes y viejos, figuras prominentes y gente común, una “mezcla milagrosa”, al decir de un tango de Discépolo