Platea baja del Palacio Peñarol. Decenas de hinchas copan los pasillos que deben estar despejados por si se genera cualquier situación de emergencia. Caso contrario el partido no arranca, así lo anuncian por altoparlantes. Además, la seguridad privada y hasta un juez intentan un desalojo pacífico. No logran mover ni a un parcial. El partido se jugó como si nada.
Los caprichos del hincha
En la sexta final de la Liga Uruguaya, los parciales coparon los pasillos y la organización intentó desalojarlos pacíficamente pero no pudo: se jugó como ellos quisieron