Los manyas de Paysandú viajaron con la Victoria
Los sanduceros le pusieron el color y el humor al viaje rumbo a Brasil. Chistes, canciones, pedido de licencia médica, whisky y piropos a la azafata en la previa de la final. Vea el video
“Mi corazón, palpita y se estremece. Cuando me envuelve el mirasol de tu bandera”, se escuchaba en avión antes de la partida. Los hinchas de Peñarol no pasaban desapercibidos: gorros, banderas, camisetas y las canciones del cuadro de sus amores en los celulares.
Los hinchas se compraron un refresco, abrieron la botella de whisky que habían comprado en el freeshop y bebieron y cantaron durante el viaje. Su destino era Curitiba, “porque es mucho más barato que Sao Paulo”. Consultados acerca de cómo se trasladarían al Pacaembú para ver el partido la respuesta fue clarísima: “Ni idea”. Diez de ellos tenían entradas y el que no confiaba en que lograría entrar al estadio. No era el único en el avión que viajaba sin entradas.
Esteban no logró que en el trabajo le dieran los días libres para viajar a ver a Peñarol (muchos de ellos ya acompañaron al equipo en otros viajes en esta Libertadores). “Entonces me pedí licencia médica. Me certificaron que no podía hacer fuerza en el depósito y me dieron seis días”, contó orgulloso y totalmente despreocupado acerca de si la verdad salía a la luz. “Ahora no importa, ahora ya estoy acá”, dijo emocionado.
Si bien algunos pasajeros pueden haberse molestado por el ruido, la mayoría se divirtió en el viaje de casi dos horas con los chistes, los cánticos -sin groserías- y la complicidad de Victoria. “Gracias por viajar con nosotros. Suerte al equipo de Peñarol mañana”, se despidió la azafata por los altoparlantes generando una ovación. Además, Esteban fue autorizado para hablarle a los viajeros, a quienes les pidió disculpas si habían entorpecido el descanso de alguno.