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“Este Peñarol no era para la mayoría un equipo en el que la gente confiara que iba a estar en la final, porque era un equipo joven, por ejemplo, pero las ganas que le pusieron para sacar todo esto adelante los colocó en esta instancia”, explicó Jorge Goncálvez, el entrenador de Tercera división de Peñarol y colaborador directo de Diego Aguirre en el plantel principal del plantel que el miércoles de noche en el Pacaembú define el título de la Copa Santander Libertadores 2011 ante Santos.

Goncálvez fue campeón de la Libertadores con Peñarol en 1987 y el miércoles de noche puede repetir en San Pablo. “Es muy difícil comparar este equipo con el que integramos nosotros en 1987 porque lo vivo desde dos lados diferentes. De todas formas veo que existe el mismo compañerismo que hace más de 20 años. Hay unidad en el grupo, hay amigos en el equipo y eso a la larga te termina llevando a los resultados”, explicó.

Para el ex futbolista esta etapa en la que vive el fútbol desde el costado de la línea de cal es muy difícil de sobrellevar. “Es imbancable estar afuera. Los nervios me matan. En la cancha, cuando jugaba, resolvía uno mismo”, agrega.

Consultado acerca de cómo ve la definición en la final de vuelta ante Santos, dijo: “Es una serie pareja, pero Peñarol juega más cómodo de visitante que de local y se generan más espacios para su fútbol”.

En esta edición de la Libertadores, el momento más emocionante para Goncálvez fue tras el pitazo final en la revancha de las semifinales ante Vélez Sarsfield, en la que Peñarol superó esa instancia en un ajustado cierre de partido. Esa misma noche en el Amalfitani el ex futbolista confesó que estaba convencido que Santiago Silva fallaba el penal. “Por primera vez sabía que iba a errar. Los penales siempre van adentro, pero ese día sabía que no iba a suceder eso”, confesó.