Adam, de siete meses, no duerme por las noches. El ruido y conversaciones de unos 600 solicitantes de asilo alojados junto a él en un albergue le impiden conciliar el sueño y aumentan la ansiedad de sus padres, que llegaron a Holanda en busca de una vida mejor lejos de Irak.
Los refugiados apuestan su futuro en albergues temporales
Los que escapan de la guerra buscan en Europa la salvación
